Problemas de humedades

Problemas de humedades

La humedad en las edificaciones es un • problema difícil de comprender. Frecuente-
mente se aplican pinturas, estanqueidades y otros tratamientos a menudo de forma em- pírica, arbitraria, bien por hábito, bien por costumbre o, peor todavía, por el solo inte- rés comercial.
Los problemas de humedad en las edifi- caciones son normalmente recurrentes y en- contrar la solución correcta es una empresa ardua que los numerosos productos presen- tes en el mercado la hacen más difícil.
Cualquier solución a un problema de hu- medad debe dar respuesta a las causas que la originan, las cuales pueden ser producto de:
• Falta de aislamiento entre el elemento constructivo y el agua. Esta carencia permite que el agua esté en contacto con él y lo deteriore.
• Presencia de vías de penetración en los elementos constructivos, en forma de aberturas, juntas, grietas y/o poros que permiten la entrada, circulación y difu- sión del agua en ellos.
• Imposibilidad o dificultad de secado o eliminación del agua presente que per- manece en el interior de los materiales o en su superficie.
REPARACIÓN DE HUMEDADES
Capítulo 4
Presencia de agua, que puede ser líqui- da o en forma de vapor. En un ambiente seco no es posible la humedad.

Luis Humberto Casas Figueroa
Para dar solución a un problema de hu- medad es primordial contar con un buen diagnóstico que identifique la fuente o fuen- tes y permita afrontarlo de manera integral, sin olvidar que pueden existir varias, y sus manifestaciones superpuestas que harán que se camuflen unas a otras. Las reparaciones deben estudiarse con criterios técnicos y los tratamientos deben haberse comprobado previamente, pues los resultados varían con las circunstancias materiales y ambientales para cada caso.
La reparación de una patología por hume- dad ya sea ésta interna o superficial implica una serie de acciones que dependerán de:
• Comprobar el estado del elemento o la
parte afectada y su acabado, tanto a nivel general como en las zonas lesionadas; es decir, deberá hacerse una revisión del contorno inmediato del área afectada.
• Demoler parcial o totalmente el elemen- to o parte afectada y su acabado, sanear- la, lo cual contempla no sólo la parte lesionada sino además los contornos y, ante la duda, la totalidad de éste o ésta donde reside la lesión.
• Aplicar o colocar el acabado en la zona saneada.
• Como recomendación genérica, se su-
giere, la sustitución de todo elemento, sobre todo cuando su acabado sea de ad- herencia continua, en los casos de adhe- rencia por anclajes puntuales, se podrá reparar sin la necesidad eminente de su demolición.
De las cinco fuentes de humedad (humedad de filtración, capilar, de condensación, acci- dental o de uso, de obra o de construcción), cada una obedece a fenómenos distintos, por lo que no hay un tratamiento universal para ser aplicado. Sólo un análisis de cada caso, considerando el clima, la zona, el destino de la edificación, el tipo de materiales, el di- seño, entre otros factores, permite dar una solución adecuada al problema.
A continuación, en el Diagrama 4.1 se muestra el proceso que se debe seguir, el cual comprende: la inspección, el recono- cimiento, el análisis y el diagnóstico del estado de la edificación en relación con las lesiones, causas y efectos producto de la presencia de humedad y el plan de acción para su corrección.
La importancia de la prevención es extre- ma, no basta con un mantenimiento correc- tivo de la edificación, es necesario, también, un mantenimiento preventivo. La preven-
Aire húmedo
Condensación Gravedad
Condensación
Lluvia
Lluvia, filtración
Baño Filtración
Depósito de agua Escurrimiento
Capilaridad
Figura 4.1 Fuentes y factores de humedad
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Humedades
Diagrama 4.1 Inspección, reconocimiento y diagnóstico
Con presencia de lesiones
Medidas de precaución
Sin riesgo inminente
Sin lesiones aparentes
Con riesgo inminente
Estudio de las causas
Causas estabilizadas
Redacción y aplica- ción de un plan de mantenimiento preventivo (Inspecciones periódicas)
Intervención sobre las lesiones
Realización de ensayos con ayu- da al diagnóstico
Causas activas
Inspecciones
Intervención sobre las causas
ción es la clave; si durante el diseño del pro- yecto no se toman los debidos cuidados para evitar esta patología, una vez que ésta ya en uso manifieste síntomas de humedad será casi imposible curarla del todo.
Los distintos tipos de humedad y sus res- pectivos métodos de intervención, serían:
HumEdad por filtraCión
Se trata de una lesión muy típica de mate- riales porosos. Las humedades por filtración son varias y conviene definirlas y clasificar- las a fin de establecer los parámetros que cada una de ellas demanda para su reparación.
Se debe determinar, del mejor modo, una relación causa-efecto para la investigación de hechos o circunstancias concurrentes an- tes o después de la aparición de la lesión. Establecer el carácter periódico o perma- nente; la relación con fenómenos naturales o no naturales.
Una vez detectada una humedad es im- portante repararla; las humedades son dege- nerativas y acaban afectando las estructuras,
y en ocasiones la reparación acaba siendo mucho más costosa de lo que pudiera haber sido en un principio.
Evidencias
La humedad por filtración generalmente se presenta en superficies sin impermeabi- lizar o con impermeabilización deficiente que permite el paso de agua a través de la fachada, muros de contención y cubiertas. Es frecuente que se produzca en los encuen- tros de muros de sótanos con la solera y la losa o forjado superior, así como en juntas constructivas entre distintos elementos, por rotura de los cerramientos o acabados.
El agua presente en el suelo que está en contacto directo con los muros, se filtra a tra- vés de éstos, generando una serie de proble- mas en los materiales de construcción con el consiguiente daño estructural de la edifi- cación, fallos en las instalaciones eléctricas, desprendimiento de los revestimientos inte- riores y, sobre todo, entrada de agua al inte- rior de la edificación, creando un ambiente con humedad, insalubre y no habitable.
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Las manchas por entrada de agua siem- pre marcan una línea de contorno y en su centro se sitúa la filtración; si la entrada es generalizada, la forma puede ser alargada. Los cielos falsos pueden engañar el sitio de penetración al aparecer estas últimas muy lejos del lugar donde se producen. Las pa- redes alicatadas o forradas de materiales im- permeables pueden llevar a engaño de dónde se produce la humedad, ya que al no poder salir el agua, va empapando el muro, hasta encontrar el lugar donde pueda evaporarse.
Lo más importante e imprescindible para solucionar el problema de humedades por fil- tración es encontrar la zona de entrada, y no el lugar de salida, que es el que se suele ver.
Guiados por la humedad observada en el interior, se examinan los paramentos exte- riores buscando en el lugar correspondiente defectos en el acabado, grietas y otras fallas por las cuales podría entrar el agua. Se ana- lizará el diagnóstico en las diferentes situa- ciones señaladas en cuanto a humedades por filtración en fachadas, muros de contención y cubiertas.
Humedades en fachadas
Las aguas de lluvia pueden filtrarse de varias formas en las fachadas: por los poros o por las fisuras y ranuras del material. Ge- neralmente, los elementos de fachada más amenazados son aquellos que están frente al viento dominante, ya que este último añade fuerza a la caída del agua. Los muros con hu- medad pierden todo su brillo y estética. Los poros superficiales se ensucian, y no sólo se resquebraja el cemento en la superficie sino que la pintura se desconcha; en el interior, los papeles pintados se despegan, la pintu- ra se descuelga y hay demasiada humedad en el ambiente. Las humedades en fachadas suelen presentarse en los paños ciegos, en los remates superiores de los muros, en los relieves, en los vanos.
a. En los paños ciegos: Puede confundirse con humedades de obra, condensación, ca- pilaridad (cerca de los arranques) e incluso con humedades accidentales. Para ver las
posibilidades de la filtración, habrá que co- nocer la porosidad de los materiales consti- tutivos de la fachada y, sobre todo, el coefi- ciente de absorción de la capa exterior.
b. En los remates superiores: Las filtracio- nes en albardillas, cornisas y petos de terra- zas no suelen ofrecer dudas, ya que difícil- mente coinciden con otro tipo de humedad. Si la albardilla es insuficiente o poco imper- meable, con escaso vuelo en los dos fren- tes, con juntas abiertas entre las piezas que la conforman, se suele presentar filtración, bien por los bordes o por las juntas.
c. En todo tipo de relieves: En el encuen- tro entre el plano de fachada y cualquier elemento perpendicular a éste, ya sean molduras, salientes, etc. se puede producir acumulación de agua que facilita su filtra- ción hacia el interior. Con estas plataformas horizontales suele presentarse confusión en relación con las llamadas “microcapilarida- des”, aunque estas últimas pueden permane- cer en la capa exterior del cerramiento, las filtraciones tienden a penetrar hacia el inte- rior de la edificación. Para su identificación es necesario hacer una pequeña “cala” para observar el recorrido.
d. En vanos de puertas y ventanas: Las filtraciones también se presentan en el en- cuentro de planos perpendiculares que for- man diedros en los que coinciden las jun- tas constructivas entre materiales distintos, paramento y carpintería. Si falla el material de sellado la junta facilita la penetración del agua hacia el interior. Por otro lado los va- nos de puertas y ventanas tienen otros dos puntos de filtración, el dintel que si no tiene gotero la hace posible y las juntas practica- bles de la propia carpintería, que si no tiene resuelta la estanqueidad también facilita su entrada.
Humedades en muros de contención
Se presentan humedades por filtración lateral en muros por debajo de la rasante o nivel. Estas humedades se producen gene-
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ralmente en plantas bajas semienterradas, en muros o paredes donde en la zona posterior de estas hay un contacto directo con el te- rreno y no existe un sistema de aislamiento adecuado que impida el paso de humedades; son producidas comúnmente por climatolo- gía y en otras ocasiones por anomalías en instalaciones adyacentes, en otros casos me- nos comunes por cambios en el curso de pe- queños acuíferos.
La presencia del terreno puede hacer que la humedad atraviese los muros y provoque daños en las bodegas, sótanos y garajes si- tuados debajo del nivel del suelo. Si estos muros están en contacto directo con él, se produce un paso lateral de la humedad del te- rreno a los muros, afectándolos seriamente.
La infiltración lateral provoca un des- gaste acelerado de los materiales de cons- trucción y de las juntas, lo cual puede ser un peligro para la resistencia estructural de la edificación, además conllevan una amplia lista de problemas como riesgos con la ins- talación eléctrica, daños en muebles, mar- cos de madera, puertas, ventanas, parquet, objetos almacenados, aparatos eléctricos y
electrónicos (ordenador, equipo hi-fi), etc. También genera graves problemas estéticos, haciendo caer cualquier revestimiento que se aplique; además, tener filtraciones late- rales en la edificación aumenta la factura de calefacción entre un 15 y un 30%, así como ocasiona desagradables sensaciones de in- comodidad (escalofríos, ropa y sábanas hú- medas…) (Figura 4.2).
Humedades en cubiertas
Se presentan como goteras y manchas. Las encontramos bajo las losas y pueden perdurar mucho tiempo, hasta que toda el agua se evapora de los materiales. Se ma- nifiestan creando círculos, en cuyos extre- mos aparecen eflorescencias de las sales arrastradas por el agua que ha disuelto los materiales empapados como el mortero de pendientes.
Se debe partir de la consideración de que la cubierta es más un elemento de protec- ción que de separación y sin duda el más expuesto a las acciones de agentes agresivos tales como la lluvia, hielo, nieve, la radia- ción solar, el viento o la contaminación.
La entrada de la lluvia en las edificacio- nes se evita, en primer lugar, mediante la cubierta, que puede ser plana o inclinada, dependiendo de la técnica constructiva que se use. Además de evitar que el agua penetre directamente es necesario conducirla y ale- jarla del edificio, para impedir de este modo su entrada al interior a través de diferentes mecanismos o de elementos de protección. Pueden emplearse elementos tales como aleros, pretiles, cierres de vanos.
a. Aleros. Se usan igualmente en cubiertas planas o inclinadas y también en el caso de varios niveles, pueden situarse en alturas in- termedias. Su función es evitar que el agua llegue a la fachada y pueda penetrar a través de cierres de vanos o por alguna cavidad. Se procura a su vez evitar que el agua al caer al terreno salpique los muros y penetre por absorción; para lograrlo se hacen aleros con un vuelo tal que aleje la caída del agua o se les sitúa canales y bajantes de agua lluvia.
Figura 4.2 Infiltración lateral
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Humedades

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b. Pretiles. En los techos planos se puede dar caída libre al agua o situar unos muretes o pretiles, o antepechos en todo el períme- tro de la edificación para evitar que el agua de lluvia baje sobre los muros exteriores; el agua se conduce mediante pendientes y se extrae por bajantes de agua lluvia.
c. Cierres de vanos. Los cierres de vanos se construyen para, entre otras funciones, no permitir la entrada del agua de lluvia que sobrepase las protecciones anteriormente mencionadas. En los lugares de lluvias in- tensas combinadas con viento, los cierres de vanos tienen que estar diseñados para estas condiciones desfavorables.
Anulación de la causa
A continuación, dependiendo de la fuen- te o fuentes y los sitios donde se originan, se plantean soluciones tendientes a anular la causa o causas. Frente a estas múltiples cau- sas posibles no hay una receta de aplicación general, pues la medida de corrección de- pende de cada situación. Sin embargo, una vez que se sabe por dónde penetra el agua, el resto es sencillo. Para la corrección de la fil- tración de las aguas de lluvia se continuará con la metodología anteriormente utilizada en las evidencias, filtración en las fachadas, en los muros de contención y en las cubiertas.
Humedades en fachadas
Si la edificación sufre de humedad en los muros, ésta los destrozará, romperá las tuberías de agua potable, dañará los cables de electricidad, teléfono y hasta los tomaco- rrientes, cajetines y tapones por donde sale con frecuencia. Para acabar con esta hume- dad, no se debe seguir con los remiendos tradicionales, ya que esto podría “ahogarla”, haciendo luego que reviente por encima de los mismos, perdiendo como consecuencia el trabajo realizado y volviendo a quedar con el problema inicial.
Cuando se hayan secado los muros es aconsejable utilizar para las reparaciones el mismo tipo de materiales o bien otros com- patibles con los originales, para que se com-
porten de modo similar frente a los cambios climáticos.
Por otra parte, en la medida de lo posible, es preferible utilizar materiales porosos que permitan que los muros “respiren”, es decir, que intercambien humedad con el ambiente, absorbiendo en los días húmedos y elimi- nando en los secos.
Una vez verificado que los muros se han secado, se deben eliminar todos los repellos o revoques flojos hasta el ladrillo en una ex- tensión que abarque los firmes adyacentes. Al retirar éstos se encuentran sales deposi- tadas, que deben ser removidas en seco con cepillos de alambre o de cerda dura; de no hacerlo, por su carácter higroscópico, absor- berán humedad ambiente y aumentarán de volumen ocasionando nuevamente deterio- ros. Dependiendo del elemento de fachada y de su función en ella se expresan a continua- ción acciones para su corrección.
a. En los paños ciegos. La filtración se eli- mina según su causa. En el caso de elementos con superficie porosa y en situación expues- ta, se tratará de impermeabilizar el elemento, teniendo en cuenta que su condición imper- meable no impida al cerramiento respirar. Este tratamiento se podrá llevar a cabo por medio de pintura hidrófuga de poro abierto, idealmente de tipo “mineral” o de un apla- cado con elementos de chapa metálica o fi- brocemento, también podrá hacerse median- te simples enfoscados o revocos de índole también hidrófugo; en su defecto se podrán emplear alicatados o chapados de piedra.
Si la porosidad es el resultado de una profunda degradación del acabado existen- te, con principios de erosión o desprendi- miento, se procederá a su correspondiente saneado y reparación, lo que en un principio deberá terminar con la lesión.
Es muy probable que por tratarse de su- perficies exteriores, pintadas o no, sufran la presencia de formaciones o colonias de hon- gos, verdín, etc. Para eliminarlas será nece- sario lavar la superficie mediante el uso de una lavadora de presión o lavado y cepillado manual.
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Una vez limpia, verificar la existencia de fisuras y/o grietas. Aquellas de pequeño ta- maño, menores a 1 mm, directamente no se tratan, dado que el impermeabilizante, si es que se usa elastómero, las cubre y protege.
Si las paredes se encuentran con pinturas viejas descascaradas, resulta necesario eli- minar totalmente las partes flojas hasta lle- gar a una superficie firme. Aplicar una mano de fijador al aguarrás diluido conveniente- mente de manera que al secar la superficie no quede con brillo. Dejar secar 8 horas y aplicar la pintura de terminación, como ve- remos más adelante.
Si las superficies no están pintadas, pero se encuentran entizadas, calcinadas, etc., también es necesario aplicar previo a la pin- tura una mano de fijador al aguarrás. Si por el contrario se trata de paredes nuevas o que están firmes, no es necesaria la aplicación de ningún fijador.
Cuando la superficie está limpia y co- rrectamente acondicionada, si fuese necesa- rio, aplicar emplaste o mástico para exterio- res, se recomienda aplicar el menor espesor necesario y una vez seco y lijado imprimar nuevamente con fijador al aceite. Una vez concluida la preparación de la superficie, y como lo que se está haciendo es imper- meabilizar, no sólo pintar, se debe apelar a un coating acrílico elastomérico para uso en exteriores, que forma “piel”, o sea que cu- bre formando una membrana micrométrica elástica.
En los muros pintados o enlucidos se aplica un revestimiento después de una capa de fondo del mismo producto diluido y ex- tendido con la brocha. La capa no diluida se puede aplicar algunas horas después. El aspecto del acabado dependerá del utensilio utilizado. Sobre una pared de piedra o de ladrillos, pase un producto de estanqueidad incolora con la brocha, el rodillo o la pistola; aplíquelo en dos o tres capas sucesivas, por tramos cortos, mientras el fondo absorbe el producto y hasta que se sature.
Si el problema radica en la presencia de grietas o fisuras, primero habrá que reparar éstas para dar paso al posterior recubrimien-
to. Se debe rellenar la grieta para que el agua no siga entrando y empeore la situa- ción. Como los movimientos de dilatación y contracción se repetirán, la argamasa no sirve como material obturante, de modo que luego de picar la grieta y dejar un espacio entre 7-8 mm de ancho y 1 cm en profundi- dad y de desempolvar ésta, se la llena hasta el fondo con una masilla elástica que pueda pintarse; la pistola con que se aplica permite extraer la masilla del cartucho; por lo tanto, después de introducirla se alisa la superficie con la cuchilla de enlucido, y posteriormen- te se pinta o trata la pared con el material de acabado. En caso de sólo llenar la grieta hay que ser conscientes de que ésta no tendrá un buen acabado, pero ayudará a asimilar estos movimientos.
El revestimiento de las paredes exteriores puede entrañar un gran número de fisuras superficiales; si su tamaño es relativamente pequeño, deberá tratarse la fachada ensegui- da con un revestimiento antifisuras imper- meable, elástico y a su vez cobertor. Por lo general, estos son de un blanco fresco.
Así mismo, se realizarán reparaciones puntuales en aquellos puntos conflictivos analizados donde se encuentre existencia de grietas o fisuras, falta o defecto del material de acabado exterior, existencia de acumula- ciones de agua importantes como jardineras, embalses, etc.
En el caso de despegado de piezas de re- vestimientos y manchas en piedras se pue- den presentar dos situaciones:
• Cuando la humedad se instala bajo los
revestimientos de piedra o cerámicos, produce el despegado de piezas, sean éstas pequeñas o grandes. Si el fenóme- no se produce en zonas de clima templa- do, dicha humedad reacciona formando cristales que se expanden y desprenden las piezas de revestimiento. Existen ca- sos donde se aprecian chorreaduras de carbonato de calcio producido por di- cha humedad en reacción con la cal del mortero de soporte, las que se solidifi- can y son rebeldes para su remoción. Si, por el contrario, el fenómeno se pro-
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Humedades

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duce en zonas de clima fríos, el agua de la humedad se congela y se expande, causando el despegado de piezas, inclu- sive piezas de gran porte. La solución al problema se encuentra sellando las jun- tas y los bordes del revestimiento, con un sellador siliconado adecuado para tal fin. Una vez reparado, deben revisarse los sellados al menos una vez por año, resellando las zonas que presenten du- das por deterioro.
• Cuando la humedad se instala en el inte- rior de las piedras naturales, se produce la evacuación de sales al exterior. De- bido a la presencia de minerales que se oxidan en el interior de las piedras, már- moles o granitos, es muy difícil, por no decir imposible, remover en su totalidad las manchas en piedras. Se pueden pu- lir nuevamente con máquinas manuales, para revivir las placas; en los interiores inclusive pueden ser tratadas con el pro- ceso de vitrificado, que les da un aspec- to de brillo espejo o efecto mojado, pero aquella mancha primitiva siempre dejará su pequeña o gran marca.
Estas situaciones se pueden prevenir si se diseña la edificación con voladizos y viertea- guas, cornizas y aleros (Figuras 4.8 y 4.9).
b. En el caso de remates superiores. El diagnóstico no suele presentar dudas, mien- tras que la reparación se enfoca generalmen- te hacia la impermeabilización y el correcto
drenaje del agua. Si la albardilla de concreto presenta erosión, será necesario rehacerla, adoptando las pendientes adecuadas, o sus- tituirla por otra de material impermeable y con suficiente vuelo por ambos lados (Figu- ra 4.3). Si se trata de albardillas de elementos prefabricados con vuelo insuficiente y sin gotero, la filtración se produce normalmente por las juntas, las posibles perforaciones o el borde. La mejor solución es reponerlas, pero si las piezas están en buen estado, con vuelo y pendientes correctas, pueden retocarse las juntas con mortero de cemento, expansivo o de resinas, o bien sellarse con productos elastómeros. A veces también resulta conve- niente colocar una nueva albardilla de chapa metálica directamente sobre la existente.
En el caso de los diedros horizontales en fachada, como primera medida tera- péutica, hay que proceder al sellado de las juntas, siempre que el elemento horizontal se encuentre en buenas condiciones. De lo contrario, habrá que demoler y reponer de nuevo. En ocasiones se suele incrementar la pendiente, normalmente incluyendo un ele- mento impermeable tipo “semialbardilla”.
c. Para el caso de balcones con peto de obra. La premisa fundamental es conside- rarles como cubierta y tendrán que tratarse como tal; necesitan de un sistema de desa- güe y de impermeabilización en la base de los muros; es decir, como primer paso se im- permeabilizará la base de sus paredes hasta el posible nivel del agua (15 cm, aprox.) y posteriormente se realizarán drenajes con continuidad al material impermeable en la boca del tubo drenante, de forma que en su encuentro no puedan producirse filtracio- nes. La introducción de una cazoleta de su- midero, entre el pavimento y la gárgola, es una solución adecuada para estos casos.
En algunas ocasiones resultará difícil al usuario encontrar los daños que determinan la presencia de humedad en el interior de la edificación, tal como, por ejemplo, cuando las fachadas están cubiertas por algún tipo de placas (mosaicos, azulejos, mármol, etc.).
En el momento de la construcción puede 102
Membrana
Cordón sellador
Figura 4.3 Remate o albardilla

Humedades
Goteros
Figura 4.8 Construir voladizos y vierteaguas
haberse dado pie para el desarrollo de daños posteriores; así, si en el mortero que sostiene las placas se dejaron huecos en donde puede acumularse el agua, ésta penetrará por las juntas al encontrar material de la mamposte- ría con características absorbentes, que la di- fundirán hacia el interior (Figuras 4.4 y 4.5).
d. Humedades en vanos. Las puertas y las ventanas son un punto crítico de la carpin- tería exterior en relación con la estanquei- dad. En algunos tipos de ventanas, para lograr la estanqueidad debe conseguirse una evacuación rápida del agua que pue- da penetrar en el interior de la carpintería. Es también importante el sellado del períme-
Lámina
Impermeabilizante
Figura 4.4 Protección del encuentro con el peto
Paredes secas
Figura 4.9 Diseño de cornisas, aleros y voladizos
tro de las ventanas, generalmente realizado con siliconas, además revisar periódicamen- te abriendo en la ventana la canal inferior de recogida de agua y verificar si los orificios de salida están limpios.
Si el ingreso de agua se hace a través de las juntas, en principio se debe hacer un análisis de las formas de los materiales base que integran la carpintería que por diseño impidan la filtración del agua al interior del espacio.
El mortero para cubrir las juntas se com- pone de una parte de cemento, dos de arena fina y dos de cal. Existen también mezclas preparadas que se venden en bolsas y cues- tan un poco más que si se prepara el mate-
Granada
Impermeabilizante
Figura 4.5 Protección de atascos
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rial. La argamasa, preparada con poca agua, se mete en las juntas ejerciendo presión para llenar bien todos los huecos. La superficie se alisa con un fratás o platacho.
Debe impedirse que el agua que pueda haber ingresado a la carpintería quede estan- cada sin posibilidad de salir al exterior; para ello se diseña la carpintería de manera que se contemple el escurrimiento y expulsión del agua.
En el montaje de las carpinterías debe garantizarse la estanqueidad siempre que sea posible, con dos recursos diferentes de estanqueidad o dos barreras distintas; puede ser con dos mastic separados por una cámara o con una primera base de mastic y una es- pecie de laberinto o mediante una junta con protección mecánica en la superficie y en la zona interna un mastic (Figuras 4.6 y 4.7).
Para que la acción directa del agua y los vientos que golpean la superficie no incidan perjudicando el mastic del sellado de las juntas, se debe proteger el mismo por medio de un retranqueo hacia el interior de la junta o emplear un material complementario de protección.
Humedades en muros de contención
Son humedades fáciles de solucionar aunque en ocasiones el costo de la repara- ción es elevado debido a la profundidad y complejidad del terreno. La intervención se realiza mediante un vaciado de tierras en
contacto con las paredes exteriores asegu- rando la zona de trabajo y aplicando barre- ras antihumedad y drenajes.
Por lo tanto, es recomendable no ahogar la humedad; darle en cambio salida, abrién- dole espacios para que salga y deje libres los muros de la edificación. Esto se hace cortan- do el frisado a ras del piso, y descubriendo el ladrillo o bloque para interrumpir la hu- medad que sube desde el subsuelo. Ya que ésta, al sobrepasar el piso de la edificación, se encuentra con el calor del ambiente y al aflorar, se seca.
Para evitarlo, se hace un corte al frisado, buscando canalizarla y, por lo tanto, domi- narla; con lo cual queda permanentemente convertida en una zona de transpiración. Entendiendo que, por estética, haría falta cubrirlo, sin que por ello pierda su capaci- dad de dejar salir la humedad.
En un sótano hay que diferenciar dos grupos: los que tienen sólo humedad y los que se encuentran con la presencia de agua. Los muros o paredes de los sótanos deben ser siempre impermeables en sentido verti- cal de piso a techo, en los muros que linden con tierra en su cara no visible, mientras que no será necesaria en el caso de lindar con otro sótano.
Cuando hay presencia de agua se deberá determinar si se trata de aguas servidas o no; en el segundo caso también se tendrá que identificar si el agua proviene de alguna fil-
Figura 4.6 Sellado del perímetro de las ventanas
Figura 4.7 Sellado del perímetro de las ventanas
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tración o de napas. Este tipo de diagnóstico es competencia de un profesional. Se reco- mienda recurrir a un primer diagnóstico por parte de la empresa prestadora de servicios públicos (acueducto, alcantarillado), cuya antigua red muchas veces provoca filtracio- nes desde alguna tubería rota.
Según el origen de la humedad o del tipo de agua que se detecte, se encontrarán solu- ciones alternativas para cada caso, algunas veces la experiencia y el know how podrán salvar situaciones complicadas de forma simple. En otros casos los trabajos de repa- ración son pequeñas obras de ingeniería hi- dráulica en los que se busca darle un camino al agua, conducirla por donde se considera más eficaz, hasta llevarla a la red de agua llu- via. Se puede recomendar no aceptar jamás trabajos de inyecciones en sótanos, salvo la existencia de sótano contiguo y nunca en el caso de existir presencia de agua. En estos casos, donde el volumen de la construcción se encuentra bajo nivel del terreno natural, es probable encontrarse con las siguientes causales de entrada de agua o humedad:
• Cuando el agua atraviesa el muro del só-
tano, desde el exterior (terreno natural) hacia el interior, se manifiesta en forma de manchas, despegado de revestimien- tos, hinchamientos, eflorescencias de sales, etc., debido a reacciones quími- cas con los componentes del muro. La solución a este problema, causado por entradas de pequeña magnitud (poros o pequeñas fisuras que generalmente se deben a defectos de diseño o fallas en la construcción), es aplicar sucesivas ca- pas de revoques impermeables en la cara interior del muro, con productos para obturar fisuras que filtran agua a con- trapresión (morteros ultrarrápidos con el agregado de plastificantes, a los que se les agrega agua y se alisan en capas muy finas cuando comienzan a reaccionar despidiendo calor en su masa).
• Cuando las entradas de agua son impor- tantes, producto de una fuerte presión exterior (ascenso de napas freáticas, pér- didas de cañerías maestras en el exterior,
etc.) combinado con graves defectos de diseño o fallas en la construcción del muro, donde se manifiesta en forma de chorros o chorreaduras de agua, estamos en presencia de filtraciones. La solución a las filtraciones es taponarlas desde el interior del sótano con productos quími- cos (se amasan en forma de bollo, ce- mentos ultrarrápidos con agua, los que se aplican sobre el agujero, presionando en el momento de detectar calor en su masa). Al detectar la presencia de agua, se convierten en expansivos, sellando u obturando el agujero. Luego de unos instantes, y al disminuir la presión, se retira el sobrante y se alisa con espátula. Otra posibilidad es la de inyectar desde la cara interior del muro productos ce- mentíceos o químicos, a base de perfora- ciones donde se alojan estos productos a altas presiones, los que actúan como una masa impermeable, adherente y elástica que impide el ingreso de agua.
• Cuando existe la posibilidad de acceder a la cara exterior del muro, por existir te- rreno libre perimetral, y en casos de en- tradas de agua muy importantes, lo ideal es cavar una zanja perimetral que permi- ta revocar con morteros impermeables la cara exterior del mismo, construyendo luego un dren en la base del muro que recoja el agua antes de que haga con- tacto y que la conduzca a un pozo de bombeo para luego evacuarla fuera de la edificación.
Humedades en cubiertas
Son las más conocidas y se producen en cubiertas planas con o sin terrazas, por un deterioro de la lámina impermeabilizante o una insuficiente evacuación de aguas lluvias debido a pendientes mal planificadas o su- mideros de un caudal inferior al necesario. Igualmente en cubiertas inclinadas donde la pérdida de estanqueidad de la cubierta, supone el paso del agua de lluvia a través de los elementos constituyentes de la mis- ma; cuando se produce este hecho, es debi- do a la pérdida de requisitos funcionales de
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Humedades

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algún elemento constituyente del faldón de cubierta, sitio en el cual se originan buena parte de las humedades (Figura 4.10).
En las cubiertas planas la estanqueidad
se basa en una membrana impermeable que resiste por sí misma la filtración de agua y que permite su permanencia en la cubierta hasta que vaya drenando por los sumideros.
La filtración del agua se produce por una o varias de las siguientes causas, siempre y • cuando existan fisuras, poros y/o brechas:
• Por gravedad
• Por presión hidrostática
• Por la presión del viento
• Por la energía cinética de la caída del
adecuado el uso de grava como relleno en cubiertas transitables, ya que pueden causar punzonamientos en la membra- na impermeable; también hay que tener en cuenta el tránsito de personas en las cubiertas no transitables para funciones de mantenimiento, por lo que sería reco- mendable el uso de baldosas especiales que no dañen la membrana impermeable. Solución adecuada de sumideros y un número suficiente de los mismos para asegurar un drenaje fácil. Los sumideros deben llevar piezas de protección para evitar que se obturen y es conveniente revisar la embocadura de los desagües
agua después de que el operario suelde la lá-
• Por capilaridad
Con el fin de asegurar la impermeabilidad
y el drenaje de la cubierta, deben tenerse en cuenta ciertos aspectos conflictivos: •
• Continuidad de la membrana impermea-
ble por solape y soldadura adecuados, una solución para las juntas podría ser: introducir un perfil de espuma de po- lietileno como fondo de junta, sellarla con masilla tixotrópica y colocando una banda de lámina polimérica adherida a los labios de la junta formando bucle, con una anchura de unos 25 centímetros, así como una selección correcta del tipo de membrana en función del clima y del nivel de exposición.
• Independencia del tablero soporte de la membrana de la estructura y de los petos de la edificación, con objeto de evitar esfuerzos de tracción. La impermeabili- zación horizontal debe ser independien- te de la de los petos, protegiendo ade- más esta discontinuidad mediante una zabaleta o mimbel perimetral; este sola- pe deberá ser mayor de 15 centímetros. Se deben introducir juntas de dilatación tanto en el tablero soporte como en la membrana impermeable, en función del material utilizado y del clima del lugar.
• Protección adecuada de la membrana impermeable, tanto ante la acción de la intemperie como a la de su uso. No es
mina impermeable, sobre todo si es de plástico el desagüe, así como la unión de la embocadura del desagüe con el resto de la instalación.
Hay que tener precaución con los po- sibles anclajes que se puedan producir en la cubierta, ya que pueden producir perforaciones en la lámina impermea- ble, para lo que se deben proteger estos anclajes con un material impermeable flexible y compatible con el material de la lámina horizontal. Un especial cuida- do requieren los anclajes de los tensores de las antenas de televisión, que provo- can esfuerzos de tracción, factor que se puede solucionar colocándolos en dados de hormigón superpuestos al pavimento.
Figura 4.10 Manchas por humedad
106


Todos estos elementos deben revisarse y limpiarse periódicamente para asegurar su estanqueidad.
Dependiendo del origen del problema en el caso de una terraza tras verificar el esta- do del sumidero es aconsejable abrir la zona donde aparece la humedad descubriendo la lámina impermeabilizante y tratar de en- contrar el origen de la entrada. En muchos casos es aconsejable restaurar la cubierta cambiando completamente la lámina imper- meabilizante.
El mantenimiento preventivo es una tarea de gran importancia para conseguir la lon- gevidad de todos los elementos que forman una barrera impermeabilizante. La eficacia de una impermeabilización, dependiendo del sistema empleado, oscila de los 10 a los 30 años, y en ocasiones bastante más, con- siderando factores que afectan directamente como:
• Una climatología estable, sin grandes
diferencias entre valores mínimos y
máximos, y a la vez un clima templado. • El tránsito y el uso que se genera sobre
dicha cubierta.
• La propia estructura de la edificación: a
más dilataciones y contracciones el ries-
go de filtraciones aumenta.
• Un buen mantenimiento preventivo;
como se decía anteriormente, con él se puede prolongar la vida de la cubierta.
Es importante mantener las terrazas perfectamente limpias, libres de residuos que pudieran bloquear salidas de agua, así como mantener los sumideros con sifones en buen estado limpiando su interior; tam- bién es importante mantener en buen esta- do las juntas de dilatación, evitando que el material flexible acabe desapareciendo, lo que afectaría la lámina interior. También es necesario mantener perfectamente rellenas las juntas de mortero en las piezas de suelo que forman las terrazas.
En cualquier caso, la sucesión de capas que debe atravesar el agua infiltrada dará ocasión a que pueda variar el rumbo de su penetración. A pesar de ello, en las terrazas existen siempre una serie de puntos vulne- rables que suelen ser causa de conflicto. Cuando se han detectado zonas húmedas
La localización del punto por donde se filtra el agua puede ser una tarea bastante compleja o muy simple, pues en muchas ocasiones la propia situación de las man- chas de humedad en los paramentos o en el cielo raso, o la existencia de goteras puede indicar con bastante aproximación la parte de la cubierta en donde se encuentra la fa- lla. Es fácil detectarlas en las cubiertas de láminas de acero, zinc, fibrocemento, tejas o similares; tanto filtraciones como humedad suelen hacerse patentes debajo de donde se presenta o cercana del lugar donde se origi- naron. Pero en la terraza puede ocurrir que el agua infiltrada deba atravesar diferentes capas de distintos materiales: capa de mor- tero, concreto de pendiente, capa de aisla- miento, varillas de acero, cielo raso, etc., y durante este recorrido cambiar de dirección según los intersticios que vaya encontrando en su camino.
La filtración de agua a través de la cu- bierta se traduce en la aparición de manchas, llegando a convertirse en goteras en el caso de saturación del material, o el paso libre del agua a través de las capas de cubrimiento. Se pueden producir manchas por alteración del material o por depósito de material di- suelto en el agua. Suele ser consecuencia de una lesión o fallo previos, como por ejem- plo, fisuras o grietas en la cubierta, humeda- des, discontinuidades en el paño de cubierta por mala solución de encuentros, etc.
a. En cubiertas planas. En las cubiertas planas (menos de 3% de pendiente) su prin- cipal falla reside en que el material imper- meabilizante es visible, a manera de capa de acabado, por la aplicación de productos autoprotegidos, sean cerámicos, cemento, acero, zinc, pinturas, etc. Pero estos mate- riales son vulnerables a la acción agresiva ambiental, lo que obliga a corregir la protec- ción superficial de la capa impermeable en caso de daños físicos.
107
Humedades

Luis Humberto Casas Figueroa
en el cielo raso o en las últimas plantas y áticos de una edificación, las primeras sos- pechas deberán centrarse en los puntos don- de ha sido intervenida la losa: las juntas de embaldosados y de dilatación, las entregas a los muros perimetrales, las aberturas para los desagües, las conexiones de cuerpos sa- lientes y los puntos de anclaje de cualquier elemento superpuesto (Figuras 4.11 y 4.12).
b. En cubiertas inclinadas. En las cubier- tas inclinadas fallan aquellos puntos donde se rompe la continuidad de las canalizacio- nes, permitiendo que el agua interrumpa su curso para deslizarse bajo la estructura que la soporta. Las causas pueden ser: la rotura o el desplazamiento de una o varias lámi- nas o tejas; defectuoso traslapo de algunas
piezas de la cubierta; montaje incorrecto de la cumbrera, limatesas, limahoyas o de las botaguas; óxido en la cumbrera, limatesas, limahoyas o de las botaguas; la inexistencia de medidas de impermeabilización, o la in- suficiencia de las mismas (Figura 4.13).
Verificadas estas fallas se deben reparar mediante: sustitución de las piezas rotas o agrietadas; parchar las pequeñas roturas con material de “tapagoteras” con base en solución epóxica o asfáltica; colocar correc- tamente las piezas que estén desplazadas o con traslapo defectuoso; y asegurar esta po- sición por medio de fijaciones; cambio de cubierta o accesorios oxidados; y compro- bar el estado de los materiales impermea- bles, bajo cubierta, si los hubiere.
A continuación se exponen las siguientes situaciones:
• Limatesas, limahoyas y cumbre- ra. Cuando la falta de estanqueidad se produce en la cumbrera o limate- sas, se deberá levantar las piezas que la conforman y colocar una membra- na impermeabilizante, cartón embrea- do o chapa, con forma de V invertida, constituyendo una nueva cumbrera que vote el agua sobre las piezas inferiores, y reposicionar las piezas de acabado. Si la falta de estanqueidad se produce en la limahoya, deberá repararse, previa le- vantada de las piezas que vierten a ella, colocando una nueva limahoya, con los solapes y pendientes adecuados. El sis- tema más usual es la colocación de una chapa de acero galvanizado, plomo…. en forma de V, que permita la evacuación rápida del agua a ellas vertido.
• Solape insuficiente o rotura de pie- zas. Cuando el solape de las piezas que conforman el cubrimiento no es suficiente para la pendiente del fal- dón, la reparación se hace colocando tejas en toda su extensión o bien en aquellas zonas que no tengan el sola- pe adecuado o tengan partes rotas y sobre éste asentar las nuevas piezas. Una segunda alternativa consiste en co- locar un cartón embreado que se adapta
Unión plástica con protección de la junta de dilatación
Figura 4.11 Junta de dilatación
Protección contra el deterioro mecánico y atmosférico
Figura 4.12 Elemento de protección
108

Humedades
al perfil de los elementos de cobertura. El solape deberá garantizarse no sólo en- tre las piezas de cobertura sino también en el encuentro entre éstas y elementos singulares como paramentos verticales, encuentro con la canal, formación de li- matesas, limahoyas, cumbrera, etc.
• Encuentros con paramentos vertica- les. Habrá que reponer el babero de en- cuentro destinado a recoger y canalizar el agua, debiendo asegurar el solape con las piezas de cobertura y con el elemen- to vertical, así como la fijación mecáni- ca al mismo, bien por entrega en roza o mediante perfil atornillado.
Los baberos se realizan con chapas me- tálicas o láminas asfálticas auto-prote- gidas. Tradicionalmente eran de plomo, cuya buena maleabilidad permitía su adaptación a los elementos del encuentro.
Reparación de los efectos
En casi todas las causas de humedad ori- ginadas por efecto de la filtración la anula- ción del efecto se dará con la actuación de reposición o sellado del área tratada.
Recomendaciones
Acorde con las características del muro y la cubierta se debe realizar la intervención; a continuación se diferencian algunas situa- ciones:
Fachadas
Si se tienen muros huecos (dobles) estos ofrecen una mejor protección contra la hu- medad. El agua de lluvia atraviesa el para- mento exterior y recae en la cámara interior, donde es evacuada por el babero de plomo y las juntas montantes dejadas abiertas. El pa- ramento interno permanece completamente seco.
Para aislar un muro hueco y evitar la condensación llene la cámara sólo de forma parcial, con el fin de que quede bastante es- pacio para la evacuación del agua. Las capas de poliestireno no absorben el agua. Trate el paramento exterior contra las infiltraciones preferentemente con un revestimiento.
Las juntas siguen siendo el punto débil de los muros de mampostería ya sean hue- cos o no. Después de algún tiempo, se hie- lan, se desmoronan y no oponen resistencia
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Luis Humberto Casas Figueroa
Terminación incorrecta
Solape insuficiente
Vuelo insuficiente y falta de gotero
Canal sin separación
Encuentro con muro incorrecto
Figura 4.13 Filtraciones
al agua. Quite el mortero viejo hasta 15 mm de profundidad con un martillo y un cincel o con la ayuda de un rascador.
Limpie las juntas y humedézcalas. Pre- pare un nuevo mortero con una parte de ce- mento por tres de arena fina. Coloque este mortero sobre una llana e introdúzcalo con un palustre. Para el acabado de la juntas, utilice por ejemplo un recorte de tubería del mismo ancho.
Un muro macizo puede recubrirse por fuera con unas angarillas de perfiles PVC o de placas de madera fijada sobre un arma- zón de madera. Coloque un aislante anticon- densación entre la pared y las angarillas del lado de pared. Deje espacio suficiente para la ventilación.
Antes del comienzo del invierno, desco- necte las mangueras del jardín de los grifos y corte el suministro de agua de todos los grifos. Reemplace la masilla dañada alrede- dor de puertas y ventanas.
Rellene cualquier lugar bajo cercano a la edificación de modo que el desagüe se pro- duzca lejos de los cimientos.
Durante el proceso de construcción es de vital importancia realizar el montaje de un sistema de barrera y drenaje antihumedad, aun no existiendo evidencias de posibles fu- turas patologías.
Muros de sótanos
Si es la primera vez que se presentan pro- blemas de humedad en el sótano, lo primero que se debe controlar es el agua de superfi-
110

Humedades
cie que se esté escurriendo cerca de los ci- mientos de la edificación. La aparición de humedad sólo en la pared exterior de los ci- mientos es un indicador de problemas con el agua de superficie (Figura 4.14).
A continuación sugerencias para solucio- nar algunos de estos problemas:
• ¿Hay áreas enlosadas cerca de la edifica-
ción con una pendiente hacia la misma? A menudo las áreas enlosadas se asien- tan con el tiempo y el flujo de agua pue- de cambiar de dirección y moverse hacia la edificación. De ser así, debe retirarse el enlosado y se debe colocar otro que tenga una pendiente que se aleje de ésta.
• En las áreas enlosadas que rodean la edi- ficación ¿hay un sellador en las juntas de las intersecciones del muro y el enlosa- do? Y de ser ese el caso ¿se ven fisuras? Los selladores a veces sufren fisuras con el tiempo debido a la antigüedad o a una instalación incorrecta. Si el sellador tu- viera fisuras, debe retirarse y reempla- zarse con un nuevo sellador.
• ¿El terreno alrededor de la edificación tiene una pendiente hacia afuera de al menos 30 cm? Trate de detectar todas las depresiones en el terreno, cercanas a las paredes de los cimientos de ésta. En el caso de encontrar alguna, llénela de tierra para que el agua drene lejos de la edificación. Utilice una tierra arcillosa que se libere del agua en lugar de una tierra arenosa que permita que el agua se infiltre en el suelo. Si no es posible hacer esto, significaría que la edifica- ción ha sido construida demasiado abajo y corregir eso puede ser muy costoso, prácticamente imposible.
• ¿Hay elevaciones con pendiente hacia la edificación que pudieran ser la fuente del agua? De ser este el caso, necesitará consultar a un profesional de la ingenie- ría para que analice la situación y deter- mine las soluciones apropiadas.
• ¿Hay algún sistema de irrigación para césped o arbustos que esté descargando demasiada agua cerca de la edificación? Evite la colocación de sistemas de irriga-
ción para el jardín cerca de la edificación. Si esto no pudiera evitarse, pídale al ins- talador que limite la cantidad de agua dispersada en las zonas cercanas a ésta. Asegúrese de que el sistema de irriga- ción incluya un detector de humedad de manera que el sistema no se encienda cuando haya llovido mucho y las plantas y el césped estén húmedos.
• Si el agua que baja de la cubierta dre- na cerca de los cimientos, puede afectar negativamente los problemas de presión hidrostática, especialmente si los ado- quines están bloqueados o tienen fugas. Esto puede ocurrir con el tiempo debido a movimientos del suelo o daños causa- dos por las raíces de los árboles. Si los bajantes drenan sobre el sistema de ado- quines de la base, los bajantes deberían ser modificados para que drenen sobre el suelo y descarguen al menos a 30 cm de la edificación. El adoquín vertical debe estar tapado con una tapa preformada o con cemento.
• ¿Los bajantes drenan en el sistema de adoquines sobre la base? En la primera mitad del siglo xx era muy común que los bajantes drenaran en el sistema de adoquines sobre la base que rodeaba la edificación. Se instalaban adoquines verticales desde el sistema de adoqui-
Pendiente hacia el exterior
Alejar aguas de los muros
Dren perimetral
Barrera contra la humedad bajo los cimientos
111
Figura 4.14 Sistemas de protección y evacuación

Luis Humberto Casas Figueroa
nes en cada ubicación de los bajantes • y el mismo era insertado en el extremo abierto del adoquín. A menudo, los es- • pacios alrededor del bajante eran relle- nados con cemento.
• El agua que rebasa los desagües corre
a lo largo de los cimientos de la edifi- • cación. Incluso si el agua no está ingre- sando al sótano, puede estar causando problemas inadvertidos como la erosión del suelo de abajo del asiento de ésta, lo que puede causar grietas en muros y cu- • biertas.
Cubiertas
¿Cómo prevenir las filtraciones? En pri- mer lugar, diseñando pendientes de cubier- • tas adecuadas al volumen de agua lluvia. Hay que considerar los milímetros que caen • por hora y no los milímetros que caen por año. También hay que procurar estanquei- dad de perfiles de ventanas y puertas a la lluvia con viento. El diseño de pendientes • mayores para tejados que para cubiertas que son planas.
Para prevenir que el agua penetre a través • de la cubierta se recomienda:
• Mantener la cubierta sin hojas, ramas u
otras basuras para permitir un correcto
desagüe. •
• Verificar que el aire circule libremente
en todos los cielo rasos y ventilaciones • de cubierta. Así se reduce la acumula- ción de calor y humedad y se extiende la vida útil del techo. •
• Consultar con un profesional sobre el uso de conservantes o limpiadores (se- gún el tipo de cubierta que tenga) para limitar los efectos propios de la hume- dad por la exposición a la intemperie y • retrasar la aparición de moho y musgos.
• Mantener los árboles podados para im- pedir que rocen contra la cubierta o que • den demasiada sombra. Dependiendo de
la presencia de árboles en los alrededo- res, la limpieza de los desagües puede ser necesaria varias veces al año. Hay productos disponibles para evitar que las hojas se junten en los desagües. •
Reemplazar las tejas faltantes, ahueca- das, dobladas, rotas o resquebrajadas. Controlar que no haya daños en las on- dulaciones de cubierta y alrededor de los tapajuntas en chimeneas, conductos de ventilación y otras uniones.
Revisar el ático alrededor de las salidas de humo, los conductos de ventilación y las chimeneas en busca de goteras en la cubierta, sobre todo si nota manchas de agua en el cielo raso.
Retirar los desechos de las canales y tu- bos de bajantes, y revisarlos con regula- ridad. Considere instalar cubiertas para canales en caso de que se llenen de de- sechos frecuentemente.
Revisar el caballete, las limatesas y las limahoyas.
Revisar los aleros laterales, que las tejas de cubiertas estén sobre los tapacanes o que existan forros de hojalatería en caso de protección.
Revisar la terminación superior de la cu- bierta, especialmente si existen tapas en los aleros.
Revisar los aleros laterales, que las losas de cubiertas estén sobre los tapacanes o que existan forros de hojala en caso de protección.
Revisar y limpiar los forros del frontón y tapatechos laterales.
Revisar y parchar la existencia de fisu- ras o grietas en los pliegues de los en- cuentros muro losa.
Revisar y limpiar las membranas imper- meables, verificando la inexistencia de ampollas. En caso de existir, reventar y rellenar con brea u otro material reco- mendado por el fabricante.
Revisar y parchar la existencia de fisu- ras o grietas. En baldosas revisar las lla- gas y su fragüe.
¿Se están desbordando los desagües porque están bloqueados con hojas? La limpieza de los desagües para mantener- los libres de desechos debe ser una parte importante de la rutina de mantenimien- to de cualquier propietario.
Colocar bloques antisalpicaduras en los
112

extremos de las bajantes de agua para llevar el agua lejos de los cimientos, o si fuera necesario, agregue un bajante de agua más largo. Los tubos de bajan- tes deben extenderse al menos 10 pies o 30,5 cm, que es la distancia mínima ne- cesaria para descargar el agua que viene de la cubierta lo suficientemente lejos de la edificación.
• ¿Los desagües están desbordados por- que no hay suficientes bajantes en la edificación? Si no le importa mojarse, usted mismo puede realizar un control (los desagües deben limpiarse prime- ro). Al menos 15 minutos después de una lluvia torrencial, verifique sus des- agües. Si ve que el agua rebasa el de- sagüe, tiene un problema. El agua que rebasa los desagües corre a lo largo de los cimientos de ésta. Incluso si el agua no está ingresando al sótano, puede estar causando problemas inadvertidos como la erosión del suelo de abajo del asien- to de la edificación, lo que puede causar grietas en paredes y techos.
• La solución más sencilla para los des- agües desbordados es agregar otro ba- jante en ese sector del desagüe o aumen- tar el tamaño de éste. La mejor solución entre estas dos probablemente es agre- gar un segundo bajante, ya que éste pue- de actuar como un bajante de apoyo en caso de que el otro quede bloqueado.
• Sin embargo, si usted decide remplazar el bajante existente por uno de mayor ta- maño, asegúrese de que se aumente el tamaño del orificio correspondiente en el desagüe. No tiene mucho sentido ins- talar un bajante mayor si el orificio del desagüe es pequeño.
HumEdad Capilar
La humedad por capilaridad es uno de los problemas que aparecen en todo tipo de edificaciones; se encuentran prácticamen- te en todas, ya sean éstas antiguas o en las de reciente construcción. La humedad por capilaridad es producto de la diferencia en
volumen del agua contenida en un material en relación con la cantidad que tendría de ascensión del agua y se transmite a través de los materiales de estructura porosa y tubular que por efecto de la tensión superficial per- mite su circulación a través de sus conduc- tos capilares (Figuras 4.15 y 4.16).
La capilaridad es la propiedad que tie- nen los fluidos de alcanzar alturas variables cuando se sitúan en el interior de tubos de pequeño diámetro o capilares. El agua sube del suelo a través de los materiales porosos (ladrillos, morteros y juntas). Esta agua atra- viesa los cimientos, sube por los muros y causa el desprendimiento del revestimiento a nivel de los zócalos y de la parte inferior de éstos.
Tener ascensos capilares en los muros provoca un desgaste acelerado de los mate- riales de construcción y de las juntas. Éstos se originan en un foco húmedo y pueden proceder de una filtración anterior. Su ex- tensión y trayectoria dependen de la capi- laridad de los materiales que atraviesan, de la cantidad de agua que puede admitir la superficie expuesta y de la posibilidad que tenga de secarse desde el interior.
Así, la velocidad de absorción de agua por los capilares es directamente propor- cional al diámetro de los mismos e inver- samente proporcional a la ascensión por ellos, tal como se muestra en el Cuadro 4.1 Cuando el diámetro capilar está por debajo de las 0,01 mm, la ascensión es casi nula lo que se lograría empleando un concreto con una relación agua/cemento de 0,5.
La presencia de sales favorece el proce- so patológico, ya que éstas penetran en los poros y oquedades del concreto en el ciclo ascenso y descenso de las aguas, cristalizan- do y produciendo tensiones que acaban por disgregar el muro. Este tipo de humedades se caracterizan por aparecer en franjas hori- zontales continuas en la parte inferior de los muros, acentuándose en las zonas medias.
El agua de la superficie es retenida en la proximidad de contactos entre las partes que conforman su estructura molecular. Es posi- ble que el agua pueda penetrar en el interior
113
Humedades

CAPILARIDAD
Figura 4.15 Nivel freático
Figura 4.16 Ascensión capilar
Diámetro del capilar (mm)
Distancia del recorrido Aparición de humedades según del agua el tiempo de proceso
1 15 mm Proceso rápido
0,0001 15 m Proceso lento
Luis Humberto Casas Figueroa
(pasar de A a B y a C) resbalando sobre la superficie de las partes o por sucesivos esta- dos húmedos y secos. La extensión y trayec- toria de la lesión no es tan arbitraria como aparenta, sino que guarda relación con la porosidad de los elementos constructivos; el volumen de agua que asciende por capila- ridad dependerá de la estructura celular del material, que puede ser abierta (capilares), cerrada (burbujas) o mixta, siendo la pri- mera la más desfavorable. El agua ascien- de hasta que el incremento de peso de las microcolumnas es capaz de contrarrestar la resultante activa de las fuerzas intersticia- les; así, para 1 mm de diámetro el agua sube 15 mm. Para 0,001 mm de diámetro el agua sube 1,5 m. Para 0,0001 mm de diámetro el agua sube 15 m.
Evidencias
Son las que aparecen en las zonas bajas
de las edificaciones (sótanos, muros de con- tención…) que absorben el agua del terreno a través de la cimentación o de las posibles fugas que se presentan en las instalaciones húmedas que se encuentren próximas a és- tas. Las humedades de remonte capilar pue- den ser permanentes cuando el nivel freáti- co del terreno está muy alto, o pueden ser temporales o estacionales cuando están re- lacionadas con condiciones meteorológicas (suelen aparecer en invierno y secarse en verano).
Para diagnosticar humedades de capila- ridad se realizan ensayos que permitan su identificación mediante instrumentos. Uno de los mejores aliados es el humidímetro. Con él se puede medir la humedad de un elemento constructivo en profundidad y en superficie (Diagrama 4.2).
Las pruebas que se pueden realizar serían las siguientes:
Cuadro 4.1 Diámetro del capilar – Proceso de aparición de la humedad
0,001 1,5 m Proceso relativamente lento 114

Diagrama 4.2 Modelo para el análisis de humedad capilar
Humedades
• A distintas alturas tomar varias medidas
de la humedad superficial; si la hume- dad decreciera con la altura, se estaría ante un hecho sintomático de la hume- dad capilar. De lo contrario este hecho sería poco probable. •
• A una altura determinada dentro de la franja húmeda, tomar al menos una me- dida superficial y una en profundidad que alcance, como mínimo, el eje del elemento constructivo. Si la humedad se mantiene más o menos constante en todo su espesor y/o aumenta levemente en la parte central y/o disminuye ligera- mente en la cara más ventilada, se es-
tará, de nuevo, ante síntomas evidentes de humedad capilar. Si por el contrario la humedad disminuyese profusamente con el espesor, se debería descartar esta posibilidad.
Si existieran dudas sobre la fiabilidad de los ensayos convendría tomar muestras por separado de material, en aquellos puntos donde se ha realizado lectura con el humidímetro y llevar éstas al labora- torio para realizar ensayos del contenido de humedad, con los que se podría con- cluir con un grado mayor de fiabilidad. Si los datos siguen sin ser claros, sería conveniente obtener el contenido de sa-
Planteamiento del problema
Recopilación de información
Descripción e interpretación
Información
Fenómeno de humedad capilar en edificaciones
Etapa de reconocimiento
Diagnóstico/selec- ción de variables
Selección de variables
Variables hidroclimáticas
Variables de suelo
Caso
Análisis inductivo
Submodelo por variables
Etapa de formulación del tratamiento/ confección del modelo
Modelo de susceptibilidad a la humedad capilar en edificaciones
115

FILTRACIÓN LATERAL
SÓTANO
NIVEL FREÁTICO
Figura 4.17 Filtración en sótano
Luis Humberto Casas Figueroa
les de varios de los materiales que com- ponen el elemento afectado.
Si el resultado obtenido es ciertamente elevado en todos los casos, será proba- ble que el agua que produce la patología provenga del suelo o del subsuelo.
Con estos datos se puede concluir si la humedad ante la que se encuentra es de capi- laridad. Si el reconocimiento de la patología está enfocado a una futura reparación de la misma, como suele ser el caso, convendría dar un paso más y analizar de qué tipo de humedad de capilaridad se trata, de mane- ra que se pueda garantizar una intervención fructífera de el/los elemento/s dañado/s.
Cuando la humedad asciende por los mu- ros, a través de capilares que son de muy escaso diámetro, alcanzando diferentes al- turas, se manifiesta generalmente como una franja oscurecida y/o acompañada de un borde superior de polvo blanquecino (eflo- rescencias), a veces existe abultamiento y disgregación del material, cuando aparecen estas lesiones se está en presencia de hume- dad por capilaridad. Se diferencia del resto de las humedades, por manifestarse en una sola franja y no en forma discontinua. En cuanto al aspecto coincide con humedades producidas por otras fuentes como rotura de tuberías o humedades en sótanos, pero
el análisis minucioso de la trayectoria o de- sarrollo es lo que permite identificarla con exactitud.
Es difícil encontrarla en un solo sector o en manchones separados, el borde suele ser irregular, de ancho constante en planos grandes pero que disminuye su altura al acercarse a aberturas o vanos. La altura de esta franja es variable llegando a los 2,5 m o 3 m en muros de gran espesor, aunque lo más común es a unos 30 cm del zócalo. En proximidad de escaleras o rampas acompaña siempre su pendiente. Estas características lo diferencian de toda otra causa de humedad.
En el arranque de los muros desde el te- rreno, la humedad asciende por el interior del espesor del cerramiento o por su exte- rior, produciéndose en el segundo caso un fenómeno capilar superficial, que puede in- cluso limitarse al acabado exterior. Este tipo de humedad puede manifestarse también por la aparición de manchas salinas en la superficie de evaporación o por el despren- dimiento de los revestimientos, formando una especie de barba florida en la línea de culminación de la altura capilar. La apari- ción de una banda oscurecida en las zonas bajas de la edificación suele ser el primer síntoma que delata la existencia de este tipo de humedades. Sin embargo, hay ocasiones en que la sintomatología no es tan clara.
Los revestimientos de los muros y de la zona baja de los muros pueden degradarse y llegar a desmoronarse como consecuencia de la acción eflorescente de las sales cris- talizadas y vehiculadas por el agua capilar, sin que haya aparecido hasta ese momento mancha alguna que la delate. La altura capi- lar es mayor y más intensa en las fachadas orientadas al norte.
En los elementos constructivos de poco espesor, el contenido de humedad es uni- forme en toda su anchura, mientras que en elementos más gruesos se incrementa leve- mente hacia su mitad, como consecuencia de la menor evaporación existente. En los paños ciegos, el volumen de humedad sue- le ser constante en la parte central, mientras que decrece en las proximidades de las es-
116

Humedades
Manto freático
Escape en tuberías
Escape en depósitos
Descargas de agua mal evacuadas
Figura 4.18 Fuentes de humedad capilar
quinas. Esta peculiar distribución sirve para distinguir las humedades de capilaridad de las de condensación, cuyo contenido decre- ce rápidamente hacia el exterior. En edifica- ciones antiguas, es común que con el tiempo se haya modificado por lavado la estructura capilar de los morteros, que se manifestarán especialmente sensibles a la ascensión de este tipo de humedad.
Las causas de la humedad por capilaridad pueden ser muy variadas (Figura 4.18) y su gravedad está asociada y depende de varios factores, como:
• La cantidad de agua contenida en el sub- suelo por efecto del nivel freático.
• El encontrarse la cimentación y el muro de contención por debajo del estrato im- permeable.
• La saturación del terreno por agua de lluvia que no tiene cómo evacuar.
• La rotura de tuberías de las instalaciones de agua potable o de saneamiento.
Una característica de este tipo de hume- dad es su aparición en la parte baja de los muros. Empiezan a aparecer una o más man- chas en ellos, que parten del suelo, y apa- recen en la planta baja. El establecimiento de una línea de coronación de la ascensión capilar, marcada unos 60 o 70 cm del suelo
117

Luis Humberto Casas Figueroa
producto del apurgaramiento de los revesti- mientos y pinturas, debido al ataque de las sales que el agua ascendente transporta en cabeza, no es sino una situación de equili- brio en la que participan como variables, la tensión superficial (acción capilar), la acción gravitatoria (peso de la columna), presión del flujo (en el pié y en razón de la estructu- ra del muro) y la superficie de evaporación.
Su capacidad de ascensión depende del material, de la evaporación y la humedad del mismo espacio y es frecuente que las manchas de humedad presenten un embom- bamiento de la pintura y también desmoro- namiento del repello o revoque. La terca y odiosa humedad por capilaridad repele la pintura (si la limpias y pintas, con el tiem- po vuelven a aparecer las manchas) y con el tiempo acaba degradando el acabado.
Los daños producidos por la humedad en los muros pueden ser de distinto tipo y magnitud, pudiendo afectar la estética, con manchas y desconchones; la estabilidad, por la pérdida de masa, o la salubridad, por la aparición de mohos y hongos.
Humedad del suelo
Si no se encuentran fuentes de agua de superficie, como el agua producto de lluvia o de riego o de aseo o limpieza, entonces la fuente del agua probablemente sea sub- terránea, en la subsuperficie debajo de la presión hidrostática. Desafortunadamente, los problemas con el agua subterránea de la subsuperficie son más difíciles y costosos de reparar que los problemas de agua subte- rránea de superficie.
Cuando los niveles de agua subterránea fuera del sótano se elevan por encima del ni- vel del suelo, el sótano actúa como un bote en un estanque; si el bote está apoyado en el agua, el agua se filtrará por cualquier fisura, grieta u orificio. En el caso de los sótanos, el funcionamiento es el mismo. La presión hidrostática puede empujar el agua a través de fisuras extremadamente delgadas; indi- cio de esto es el agua que sale por fisuras en el piso de cemento u otro material del sótano o surge en múltiples puntos.
Si es una edificación antigua dentro del casco urbano y ésta posee un sótano sin bomba colectora, es probable que el sistema de drenaje del perímetro de los cimientos se conecte directamente al sistema de alcanta- rillado para aguas lluvias o pluviales de la ciudad. Si el sótano estuviera por debajo del nivel de la calle, existe la posibilidad de que el agua lluvia atasque el sistema de alcanta- rillado para aguas pluviales y que ésta sea empujada hacia el sistema de drenaje del pe- rímetro de los cimientos. Esto puede saturar el suelo que rodea la edificación al nivel del sótano con aguas lluvias debajo de la presión hidrostática, causando filtraciones de agua.
Otra fuente de agua subterránea en la subsuperficie es un manantial subterráneo.
Humedad en sótanos
Se presentan en forma de manchas con- tinuas en los muros, siempre desde la parte más inferior y ascienden por éstos en fun- ción de la porosidad del material, sobre todo cuando está elaborada con material cerámico, formando en ocasiones manchas blancas (eflorescencias salinas); también aparecen en suelos, apreciándose en éstos la humedad al oscurecerse las juntas entre pie- zas por la ascensión de agua contenida en el terreno. Se producen generalmente por una mala impermeabilización en el arranque de muros y en suelos por estar en contacto di- recto con la tierra (Figura 4.17).
Cuando el volumen de la edificación se encuentra bajo nivel del terreno natural, en los sótanos pueden presentarse dos tipos de lesiones: infiltraciones con entradas de agua francas o pequeñas chorreaduras, manchas, hinchamientos o despegue de revestimien- tos y eflorescencias por descomposición de los materiales:
a. Infiltraciones. Las infiltraciones son entradas francas de agua que se producen cuando la presión que ejerce el agua para tratar de recuperar el espacio ocupado por el sótano se encuentra con un defecto de di- seño o construcción, o cuando la presión de la napa freática es muy importante; también
118

Humedades
suelen presentarse por daños en las tuberías de abastecimiento o de evacuación en el ex- terior, manifestándose en forma de manchas, chorros o chorreaduras de agua, despegado de revestimientos, hinchamientos (Figuras 4.19 y 4.20).
b. Eflorescencias de sales. El agua en su recorrido, desde el terreno natural hacia el interior del sótano, reacciona químicamen- te con los materiales componentes del muro presentándose manchas acompañadas de eflorescencias de sales. Los cloruros y los nitratos suelen ser higroscópicos, es decir, pueden absorber humedad del entorno y, en general, cuanto mayor sea la cantidad de sales, mayor será la absorción de humedad, sobre todo en condiciones húmedas. Así, aunque se haya controlado la humedad ca- pilar mediante la inserción de un sistema de impermeabilización corrector, las mismas sales pueden hacer que tanto el muro como cualquier decoración contaminada perma- nezcan húmedos.
Humedad en cimientos
Normalmente se detecta observando el de- terioro en el piso, la mampostería, la pintura, los revestimientos, y por la aparición de man- chas oscuras, eflorescencias salinas o por la presencia de hongos o mohos en los muros.
También el olor a humedad en los am- bientes, roperos o placares, la impregna- ción de este olor en la ropa, o la aparición de lama verde (verdín) sobre la misma, son otras señales de problemas de humedad.
Normalmente son causadas por la hu- medad de cimientos, pero en algunos casos puede deberse también a problemas de fil- traciones desde el exterior o desde baños o cocinas, cañerías perforadas, desagües dete- riorados, techos o bajantes rotos, etc.
Detectar las causas de la presencia de hu- medad puede ser algo complicado, cuando el deterioro o las señales visibles no indi- can claramente de dónde proviene. Muchas veces es necesario romper muros, levantar pisos o destruir revestimientos difíciles de conseguir.
Existen equipos de medición que per- miten medir la humedad de los muros, pa- redes, pisos, etc., sin deteriorarlas ni hacer perforaciones, basados en la medición de la capacidad dieléctrica o en la densidad de las mismas, mediante la emisión de ondas de radiofrecuencia; las lecturas obtenidas son bastante precisas y al interpretarlas indican el origen de la humedad. Estos instrumen- tos tienen la capacidad de medir la humedad hasta a 6 cm de profundidad, descartando así la influencia de la humedad superficial de los repellos o revoques y revestimientos.
Figura 4.19 Humedad por filtración
Figura 4.20 Despegue de revestimientos
119

Luis Humberto Casas Figueroa
Una vez confirmada la existencia de hu- medad de cimientos, es importante deter- minar la extensión del problema, ya que los deterioros visibles suelen ser “la punta del iceberg”; es decir, solamente los primeros síntomas de un problema más grave.
Esto, en la gran mayoría de los casos, se debe a que los cimientos y la estructura de la edificación son originales y de la misma época, por lo tanto es de esperar que si la barrera hidrófoba ha colapsado en algu- nos lugares (donde se observan los signos de humedad), sin duda también estará rota en otras zonas donde aún no se nota, pero que de no solucionar el problema, aparece- rán tarde o temprano también allí deterioros provocados por la humedad.
Con los equipos de medición de hume- dad mencionados, se puede diagnosticar la gravedad de la situación, y ayudar así a to- mar una decisión adecuada para su solución integral (si sólo se atacan las zonas visibles, luego aparecerán en otros lugares, generan- do más gastos e incomodidades).
Anulación de las causas
La actuación estará en función del ori- gen de la humedad, bien sea el suelo o bien sea una plataforma horizontal en fachada; ésta consiste en alejar el agua de la base del cerramiento. Todos estos sistemas se mani- fiestan eficaces cuando el nivel de la capa freática es inferior a la cota más baja de la cimentación. Por debajo del nivel freático, la presión del agua impide su evacuación por gravedad.
Este tipo de humedad es de compleja re- paración por tratarse de la conexión entre el agua de tipo “indisoluble” con el cerramien- to, lo cual conlleva a que la comunicación entre sí sea muy difícil de interrumpir; no obstante, las soluciones se basan en cada tipo y la eliminación de la causa traerá con- sigo la consecuente eliminación del defecto. Antes de iniciar cualquier tratamiento debe tenerse la certeza de que el proceso de satu- ración-evaporación haya concluido.
Las manchas de humedad por capilaridad no desaparecen por sí solas; para solucionar
el problema de la humedad por capilaridad hay que atacar la causa evitando que los mu- ros se humedezcan, y no sólo hacer mante- nimiento del área afectada, aunque si bien es cierto en épocas cálidas y de pocas lluvias estas humedades tienden a desaparecer y una leve pintura podrá cubrirlos, en épocas invernales o de lluvias aparecerán de nuevo si no se remedia el problema de raíz.
Se podría pensar que la solución sería intentar impermeabilizar los muros y su superficie. Con estos sistemas, en el mejor de los casos se consigue esconder temporal- mente la humedad, pero la consecuencia en la realidad es que este tipo de tratamientos generan un ‘efecto chimenea’ haciendo su- bir aún más la humedad por ellos. Así no se soluciona el problema de humedad en suelo y muro, sino que se agrava y se encarece la solución por la necesidad de volver a abor- darlo y tampoco se soluciona con el secado de los muros.
Humedad del suelo
Este problema de humedad se localiza por debajo del nivel de suelo en sótanos y parqueaderos; es producto de una entrada de agua directa en ocasiones masificada según las inclemencias del tiempo, lo cual hace que el sistema de drenaje y evacuación sean insuficientes, situación que se agrava por la presencia de aguas subterráneas, y se agudiza en zonas costeras, lo que genera que se saturen los sistemas de evacuación como tubos de drenaje, por el continuo aporte ma- sivo de agua y lodos; así, el agua acaba en- trando en la edificación a través del suelo y de los muros.
La capilaridad se erradica en el origen por medio de dos técnicas: el drenaje y la creación de barreras impermeables. Ambas requieren operaciones bastante complejas, pero se manifiestan muy eficaces en el co- metido de eliminar la humedad.
Independientemente de dónde proviene el agua, la mejor forma de controlar el agua subterránea en la subsuperficie es instalar algún tipo de sistema de drenaje perime- tral para aliviar la presión hidrostática. El
120

Se considera que un sistema de drenaje
por debajo del suelo es mejor, porque se •
considera que los drenajes por debajo del
suelo liberan la presión hidrostática antes de
que el agua alcance el fondo de la losa del
suelo. con material del lugar o de préstamo.
Para los casos de humedad del suelo se • contemplan cuatro tipos de actuación su- jetas a las circunstancias constructivas y a
la ubicación de los elementos. Estas son: drenajes, barreras impermeables, obras de • guarnición o protección, y ventilación:
a. Drenajes: Como principio, es ideal que la actuación se haga desde el exterior en todos los muros afectados y en todo su frente, para ello se cuentan con varios tipos de drenajes como el de la cuña drenante, ataguías, zanja drenante, pozos drenantes, drenaje eléctrico • y aireación por puntos.
Pozos drenantes: Constituyen una red que hace que el nivel descienda lo sufi- ciente para evitar el contacto con la ci- mentación.
Drenaje eléctrico: Se trata de drenajes lineales, colocados normalmente en el arranque de los muros, que establecen una corriente eléctrica entre éste y el te- rreno en contacto, con polo negativo en el muro y positivo en la tierra, obligando al agua, como elemento conductor que es, a descender.
Aireación por puntos: Se introducen unos tubos perforados en la base del muro, que facilitan la aireación interior del cerramiento. Pueden ser cerámicos o de material plástico.
• Cuña drenante: Se excavan cuñas ado- sadas a la base del muro y realizadas me- diante bataches alternados, con el objeto de no crear asientos puntuales, de una profundidad tal que se alcance el suelo sobre el que reposa la cimentación. En su fondo, se coloca una tubería de concreto
b. Barreras impermeables: Se define como la interposición de una barrera entre el agua y el elemento constructivo, entre las cuales se tienen: las láminas impermeables de ma-
121
Humedades
agua subterránea es empujada al sistema de drenaje y no a las áreas donde puede dañar alfombras, muros o pertenencias. El agua drena por la gravedad hacia una cavidad co- lectora desde donde la bomba colectora des- carga el agua hacia afuera de la edificación.
Existen dos tipos básicos de sistemas de drenaje para los sótanos con humedad. Uno
es un sistema de canaletas instaladas por • encima del suelo alrededor del perímetro instalado en la base de las paredes de los ci- mientos por encima de las losas del suelo. También cumple la doble función de mate- rial de base para el muro. El otro es un sis- tema de drenaje por debajo del suelo alrede- dor del perímetro. El sistema por debajo del suelo requiere una eliminación parcial de las losas del suelo de cemento y la instalación
de un tubo de drenaje, lo que lo hace más costoso que el sistema de drenaje por enci- ma del suelo.
o plástico. Esta tubería recoge las aguas lo más abajo posible (unos 15 cm por debajo de la base) y las canaliza a pun- tos concretos hasta enviarlas a la red de saneamiento o a un pozo muerto, por lo que deberá compactarse bien la zona re- llenada. Esta solución requiere poder ac- tuar desde el exterior y en todo el frente. Ataguías: Se colocan estructuras pro- visionales de retención separadas de la base y con una profundidad que estará en función de la cimentación de la edi- ficación y de la presión de las aguas que se quieren atajar. Se usa para casos de corrientes freáticas de agua y puede ser: tablestacas adosadas de madera, piezas metálicas, zanjas lineales rellenas de material suelto y tubos que conducen el agua hasta la red de saneamiento. Se in- tenta descender el nivel del agua hasta por debajo de la cimentación, para evitar el contacto entre ambas.
Zanja drenante: Se excavan zanjas que recogen el agua del terreno circundante y la conducen a la red de alcantarillado o de saneamiento. Suelen ser construidas

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terial plástico o metálico, las inyecciones, la hidrofugación superficial y la inclusión de elementos laminares bajo soleras armadas. En esta solución, se ha de proceder a rea- lizar actuaciones destructivas, tales como demoliciones, etc.
• Lámina impermeable: Se introduce en la base del muro. Las plásticas pueden ser bituminosas o de PVC; las metálicas, de materiales inoxidables.
• Inyecciones: La lámina puede sustituir- se por una inyección de mortero y resi- na de poliéster o de resinas epoxi. Con ello se consigue dificultar la ascensión del agua mediante dos sistemas básica- mente:
– Obstrucción de los poros: Persigue la reducción de la abertura de los mismos por debajo de las 0,010 micras hasta conseguir anular la ascensión. Se puede conseguir utilizando “mineralizadores” o prepolímeros de isocianato.
– Hidrofugación: Emplea líquidos a base de siliconas diluidas en disolventes orgánicos, también siloxanos.
• Hidrofugación superficial: A base de morteros especiales de fraguado rápido. No evita la capilaridad propiamente di-
cha, sino que evita que la humedad salga
al exterior por la superficie tratada.
• Inclusión de elementos laminares:
Bajo las soleras armadas, se colocarán láminas impermeables.
c. Obras de guarnición o protección (Fi- gura 4.21): En casos de micro capilaridad o humedad capilar producida por plataformas horizontales de fachada se debe:
• Aumentar la inclinación de la platafor- ma hacia el exterior, a fin de incremen- tar su capacidad de drenaje.
• Establecer un pequeño escalón imper- meable entre la plataforma y el para- mento.
• Añadir rodapié o zócalo, cubriendo el solape vertical de la lámina impermea- ble horizontal.
Es recomendable el empleo de materiales permeables en los pavimentos cercanos a los muros afectados, de modo que la humedad tenga posibilidad de evaporar por distintas partes y no necesariamente ascienda por los muros. Se debe cuidar también que el agua de lluvia sea conducida fuera del área de la edificación y no salpique los muros.
EXTERIOR
INTERIOR
Zócalo o rodapiés
Cimiento
Baldosa
Mortero Aislamiento
Contrapiso Impermeabilizante
Relleno
Figura 4.21 Barreras para evitar humedades ascendentes del terreno
122

Humedades
d. Ventilación y ocultación: La unión de los factores ventilación y ocultación ha in- ducido a la construcción de “cámaras venti- ladas”, que en los cerramientos debe dispo- nerse en todo el paramento horizontal con las siguientes características: cámara de aire continua, con rejillas de ventilación superior e inferior, con canales para recoger las aguas en la base y con ausencia de yeso.
Humedad en sótanos
Son unas de las humedades más costosas de solucionar; existen tratamientos desde el exterior o del interior por acciones de de- secación, construcción de barreras físicas y barreras químicas, como la emulsión de si- licona y otros tratamientos que parecen dar buenos resultados. Una opción más rápida y menos costosa es la creación de cámaras aislantes (trasdosados), en otros basta con sanear las zonas afectadas y aplicar morte- ros especiales y pinturas permeables.
a. Tratamiento desde el exterior: Aunque esta posibilidad queda reservada para los casos en que el terreno que rodea al sóta- no esté libre, poder interceptar y recoger el agua antes que ésta toque el muro es la me- jor de las alternativas.
Como primera medida se debe conocer sobre qué suelo se va a cimentar; debajo de un terreno muy saturado se producen grandes presiones hidráulicas. Con el fin de solucionar dicho problema se toman las si- guientes acciones:
• Construcción de piso perimetral exte- rior: consiste en la elaboración de un andén o vereda de protección de los cimientos de 1 m de ancho para que el agua que cae de la cubierta y del muro no penetre en el suelo.
• Adecuar la superficie inmediata del te- rreno con su respectiva pendiente para acelerar el escurrimiento del agua.
• Construir un sistema de drenajes (Figura 4.22): Son drenes subterráneos que dis- minuyen niveles de saturación de hume- dad produciendo un desagüe paulatino del suelo por medio de tubería perfora- da (1) que se tapa con tres capas dife- rentes, una primera capa de grava (2), una segunda de arena (3) y finalmente la tercera capa constituida por la misma tierra (4) que conforma el terreno (en la parte superior). Las capas de arena y piedra cumplen la función de frenar el desplazamiento horizontal del agua pro- vocando su caída hacia la capa de pie-
Lámina geotextil
4
3
2
1
SÓTANO
Tabique de ladrillo
Aislante
Muro de concreto
Relleno de grava Impermeabilizante
CIMIENTO
Geotextil rodeando el tubo perforado de drenaje
Figura 4.22 Materiales y elementos de protección y evacuación
123

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dra y luego hacia la tubería de drenaje, la cual se ubicará unos centímetros por debajo del nivel del cimiento. Estos dre- nes deberán rodear perimetralmente a la obra de la manera que se muestra en las Figuras 4.22 y 4.23 (las dos alternativas son igualmente efectivas) conviniendo ser reforzados con ramales de seguri- dad que cruzarán por debajo de la citada obra. Todo el sistema, y en especial los refuerzos, tendrán una pendiente en el mismo sentido del movimiento natural de las napas de agua; con un destino fi- nal hacia un pozo de bombeo de alcan- tarillas, generando un desecamiento del terreno saturado.
• Cavar una zanja perimetral, revocar nuevamente con morteros impermea- bles y colocar en el lugar bloques dre- nantes o medias cañas que permitan el escurrimiento y la aireación de la cara anteriormente en contacto con el agua. Ese drenaje se recoge al pie del muro y se conduce a la red de desagüe o se aleja de la edificación en un pozo donde se ventila con una tapa de aireación.
b. Tratamiento desde el interior: La solu- ción a este problema, causado por entradas de pequeña magnitud (poros o pequeñas fi- suras que generalmente se deben a defectos de diseño o fallas en la construcción), es aplicar tapones, inyecciones perimetrales, soluciones químicas.
• Tapones: En la actualidad es posible impedir el ingreso constante de agua a chorro, en fisuras o en uniones entre piso y paredes de sótano por medio de “tapones” de productos químicos que existen en el mercado. Estos tapones son el resultado de aplicar sucesivas ca- pas de revoques impermeables en la cara interior del muro con productos para ob- turar fisuras (cementos ultrarrápidos que con el agregado de plastificantes y agua se expanden al entrar en estado líquido) los cuales son presionados con la mano fuertemente dejando que filtren agua a contrapresión; luego de unos minutos, cuando comienzan a reaccionar despi- diendo calor en su masa, o sea, cuando se percibe incremento de temperatura, se disminuye la presión y se enrasa la superficie con una espátula, se alisan en capas muy finas para finalmente quitar el material sobrante.
Inyecciones perimetrales: La otra po- sibilidad es la inyección de productos, atravesando el muro con una herramien- ta que dispone productos químicos sobre la cara en contacto con el agua, a pre- sión. Estos productos se convierten en una masa impermeable, elástica y adhe- rente que impide el ingreso de agua.
• Cuando la presión de la napa es constan-
te e importante lo más indicado es reco- ger el agua y conducirla hacia un pozo del cual se bombea el líquido al exterior • de la edificación. Recuerde que en ese caso tendrá un equipo de bombeo traba- jando permanentemente.
Edificio
Sumidero o curso de agua
Desagües perimetrales
Dirección de las aguas
Figura 4.23 Red de drenaje
• Soluciones químicas: En la actualidad es posible impedir el ingreso de agua en fisuras o en uniones en los muros de con- creto, por medio de productos químicos que incorporados como pinturas o revo- ques actúan impermeabilizando comple- tamente la masa de concreto existente.
Hay numerosos tratamientos contra este tipo de humedad, todos destinados a frenar el acceso de agua al muro y a facilitar la eva- poración de aquella que llegue; varios se en-
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Por desecación: Por lo general el bor- de superior es irregular y crece en altura cuanto más ancho es el muro. Para so- lucionar este problema existen distintas alternativas, como por ejemplo:
– Procedimientos con higrocon- vectores: Se introducen, transversal al muro, tubos muy porosos que poseen la característica de captar la humedad por
Figura 4.24 Tratamiento de la humedad ascendente por capilaridad en edificios antiguos
Humedades
caminan a evitar que el agua del suelo entre en contacto con los cimientos del muro, los más empleados son drenajes y conducción de aguas superficiales.
Otros tratamientos se dirigen a romper la continuidad capilar del muro mediante la introducción de capas o láminas de material no capilar.
Otro método recomendado es facilitar por distintas vías la evaporación del agua. Para lograrlo es importante que la superficie del muro sea permeable y exista una reno- vación adecuada de la masa de aire de los espacios.
c. Tratamiento de la humedad ascenden- te: Se puede encarar por: desecación o im- permeabilización o mediante barreras físicas y químicas. A continuación se describirán los procedimientos más comunes y factibles de ser ejecutados en nuestro medio:
ósmosis y condensarla internamente, además de descomprimir y permitir la salida de los gases migratorios.
– Procedimientos eléctricos: Consis- ten en el aporte de corriente eléctrica, a través de una batería que equilibra la diferencia de potencial existente entre el muro y el suelo que es la que cau- sa el ascenso de la humedad.
– Procedimientos por electroósmo- sis: Es un proceso de ósmosis donde la pared porosa y el agua cargada de sales constituyen el electrolito de la pila. En el muro se introducen electrodos de cobre que actúan como un cátodo y en el terreno se coloca un ánodo de acero galvanizado que hace de toma de tierra. El tratamien- to con el método electroosmótico acti- vo por ondas electromagnéticas tiene la propiedad de abarcar toda la edificación con un solo equipo, creando una nueva barrera hidrófoba en toda la superficie, abarcando tanto los sectores afectados como los sanos (Figura 4.24).
– Procedimientos por electroforesis: Que consiste en la introducción en el murodeelectrodosrodeadosdearcilla coloidal. Al desecarse el muro la misma obtura los conductos capilares formando una barrera impermeable.
Rejilla
Sifón atmosférico
(es un simple desagüe de material poroso)
Pila (genera una débil
corriente que atrae las moléculas de agua, iniciando el fenómeno de ósmosis).
Sifón de desecación con acelerador de ósmosis Tubo poroso
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• Por barreras físicas: Tratan de resta- blecer las barreras ejecutadas durante la construcción original del muro que consistían en el reemplazo de mez- clas con cal por otras impermeables en 2 hiladas de ladrillos separadas y cerrando tipo “cajón”. Constituyen una barrera impermeable que se co- loca cortando el muro, de lado a lado o taladrándolo y rellenando luego los huecos con resinas, mezclas imper- meables o láminas de polietileno. Por supuesto debe efectuarse en etapas, intercalando en un primer corte sec- toresdeunanchode45a55cmcon sectores de igual ancho que permane- cen sin cortar hasta que los primeros han sido rellenados y ha fraguado co- rrectamente el material.
Otro caso se nos presenta cuando por ra- zones económicas no se puede solucionar el problema con los métodos anteriores. La so- lución alternativa se trata de la construcción de un tabique paralelo al muro o a los muros afectados, separándolo aproximadamente 15 a 20 centímetros, y generando en su base un canal en forma de mediacaña entre el muro y el tabique. Dicha canal tendrá pen- diente hacia un pozo de bombeo para luego
evacuar al exterior. El tabique debe contar con ventanas a la altura del cielo raso y al ras del piso, teniendo también uno o varios conductos de ventilación al exterior entre el muro y el tabique, lo que produce una co- rriente de aire que evacúa la humedad al ex- terior. Este sistema no elimina el ingreso de humedad, pero mantiene ciertos niveles de confort en el ambiente, saneando el sótano (Figura 4.25).
El método, que se puede apreciar en la Fi- gura 4.26, consiste en hacer un solado (5) y un tabique (3) nuevos, separados de la obra vieja (1) por cámaras de aire (indicadas con 2 y 4: esta última conformada por ladrillos huecos, los cuales se orientan en el sentido de la corriente de aire, a manera de túnel) intercomunicadas entre sí, haciendo que el aire salga hacia el exterior a través de unos ventiles o ventanas pequeñas (6).
A manera preventiva, para los casos en que el espacio se vea repleto de agua (por un inesperado ascenso de la napa freática) se debe instalar un sistema de bombeo, pre- viendo su ubicación en forma permanente.
El más antiguo de los sistemas es el de reconstituir las capas aisladoras horizonta- les existentes (o no), y consiste en cortar el muro de lado a lado y en tramos de hasta un metro, según la solidez del muro. Se corta un
6
1
2
3 5
4
1
Ventilación al exterior
Movimiento de corriente del aire
Interior de sótano
Terreno natural
Revestimiento separado de las paredes
Figura 4.25 Barreras físicas
Figura 4.26 Barreras físicas
126

tramo de un metro y se deja otro de la misma medida sin cortar, para luego cortar otro me- tro; o sea que se divide en tramos y se corta uno sí, otro no, uno sí, otro no, hasta alcan- zar la longitud total que se quiere reparar. Una vez reconstituidos esos tramos saltea- dos (por medio del método de la doble hila- da de ladrillos con su correspondiente doble capa aisladora horizontal y cerrada tipo ca- jón, con capa aisladora vertical), se procede a cortar el resto de los tramos que se habían salteado, para luego realizar el mismo tra- bajo que en los tramos anteriores. Es impor- tante que una vez concluidos los primeros tramos, se los deje fraguar muy bien, para proceder con el corte de los segundos tra- mos. También debe tenerse especial cuida- do de trabajar muy bien las uniones entre tramos de primera y segunda etapa, para asegurarnos que la humedad no encuentre paso alguno. En algunos casos es importan- te la colocación de láminas de membrana de PVC, polietileno u otros, para reforzar la nueva barrera formada.
La elevación de la edificación es una de las mejores alternativas para evitar el ascen- so de humedad del suelo (Figura 4.27).
• Por barreras químicas: Otra solu- ción habitual es la inyección química, que es la más difundida y su propósi- to es el de restablecer dichas barreras originales a través de la introducción de sustancias químicas líquidas o se- milíquidas que penetran en el muro por pequeños orificios, impregnan- do su masa y repelen la ascensión de agua y sales; las más comunes son las compuestas de siliconas di- sueltas en agua. Este procedimiento se hace luego de retirar las capas de revoque que se encuentran en mal estado, y se incorporan por presión natural, difusión o a presión, pero to- das basadas en principios comunes. Cuando se ha seleccionado este mé- todo atienda las indicaciones particu- lares de cada producto y respete las condiciones de colocación.
El procedimiento implica el taladrado del muro en forma triangulada con mechas de 10 a 15 mm de diámetro, siguiendo dos lí- neas horizontales paralelas al piso, con una inclinación de 15 a 20° y alcanzando una profundidad igual a 2/3 partes del espesor del muro; una entre 15 y 30 cm del suelo y la otra entre 30 y 60 cm del piso. Los orificios deben espaciarse entre 15 y 25 cm (Figura 4.28). Luego se sopletean los orificios y se vierte repetidas veces mediante un embudo el compuesto de siliconas (silicato y fluosi- licato) el cual en un principio es absorbido con rapidez dentro del muro hasta saturarlo; éstas, al cristalizarse, obturan la red capilar y los poros que contiene en su interior. Cuan- do su escurrimiento es más prolongado, sig- nifica que estamos saturando o tapando las porosidades de éste, con lo que estamos en condiciones de afirmar que los mismos es- tán cubiertos. El sellado se da mediante una reacción química producida en el material al entrar éste en contacto con la solución.
Una vez saturada se procede a tapar los orificios con morteros impermeables, y se reconstituye la pared por ambos lados. No intente variar las distancias ni las condicio- nes; si el muro se impregna parcialmente la tarea realizada será inútil, téngalo por seguro. Esta solución es muy efectiva, y es particularmente adecuada para aplicar en muros de ladrillos de espesor hasta 0,30 m, y los trabajos no consumen tanto tiempo. Su efectividad depende de la capacidad de absorción de los materiales del muro, debe aplicarse de acuerdo con las indicaciones
Humedades
Figura 4.27 Edificación sobre losa elevada del terreno
127

Luis Humberto Casas Figueroa
del fabricante o proveedor, y no es apto para casos donde exista presión freática. Un buen indicio de que se están haciendo bien las co- sas es el sensible descenso de la humedad en el muro (cuando éste se seca).
Este método resulta ser en teoría muy vá- lido y práctico, además de seguro, ya que deja intacta la capacidad estructural del muro. Sin embargo, no siempre es posible la impregnación total del muro, o existen grie- tas, lo cual dificulta introducir el líquido, etc. De por sí, considere que la humedad as- cendente en muros es un problema de difícil solución, que bien podría describirse como crónico, con gran cantidad de técnicas a su disposición pero con resultados relativos.
El problema de este método es que las si- liconas al cristalizarse forman un manto rí- gido, con lo que si se producen movimientos estructurales, se fractura dicho manto. Es un método del cual no hay plena certeza.
Generalmente, para impedir el paso del agua hacia el interior del muro, se utilizan materiales con características impermea- bles, ya sean estos láminas, pinturas, etc. Por lo tanto, para proporcionar una pared “seca” y una superficie apta para decorar, los sistemas de impermeabilización utilizan dos procesos fundamentales:
• La inserción de un sistema de imper-
meabilización química.
• La retirada del material de acabado que
se encuentre deteriorado, y su sustitu-
ción por otro para evitar que la humedad residual y las sales contaminantes de la mampostería subyacente pasen a las nuevas superficies.
Una vez reconstituida la barrera hidró- foba, ya sea física, química o electrofísica, el agua no podrá volver a ascender por los capilares de la mampostería. Pero encima de la barrera los muros o las paredes estarán impregnadas de humedad y deberán secarse antes de su reparación y pintura para evitar que se vuelvan a deteriorar.
Usualmente se recomienda picar el re- pello o los revoques hasta los ladrillos para facilitar el secado o bien esperar prolonga- dos períodos de tiempo hasta que se sequen naturalmente.
Los métodos de electroósmosis activa, al invertir la polaridad de los muros, inducen al agua y a las sales en solución a volver a la tierra acelerando el secado y reduciendo la cantidad de sales depositadas por la eva- poración de la humedad. Esto es posible porque la barrera hidrófoba es electrofísica e impide el ascenso de humedad, pero per- mite el paso del agua y las sales disueltas en sentido inverso.
La deshumidificación electrofísica es el proceso que se realiza a través de unas cen- tralitas electrónicas sofisticadas y de reduci- das dimensiones que una vez instaladas en las zonas afectadas por problemas de hume-
15/25 15/25
Figura 4.28 Aplicación de barreras químicas
128
15/30 30/60

Humedades
dad cargan positivamente los muros, evitan- do así que la humedad remonte nuevamente, con lo que se detendrá la absorción capilar. Una vez controlada la capilaridad, hay que saber que los revestimientos se encuentran aún degradados, por lo que para comple- mentar el tratamiento se realiza el saneado y aplicación de revestimientos nuevos al- tamente transpirables (revocos y pinturas). Los morteros empleados son específicos para el saneamiento y protección de muros con remontes de humedades y sales en la- drillo, piedra y paredes mixtas interiores y exteriores.
Es muy conveniente ventilar los ambien- tes durante la etapa de secado para que el aire se renueve y facilite la eliminación de humedad.
Se considera que la mampostería está seca cuando tiene entre 3 y 4% de hume- dad. Estos valores se pueden determinar to- mando muestras de la pared, por desecación (método Darr), por reacción química con carburo de calcio (método CM), o con pe- queñas perforaciones en la pared y midiendo la conductimetría o resistencia eléctrica con multímetros. La conductimetría es un méto- do analítico basado en la conducción eléc- trica de los iones en solución (Figura 4.29).
Reparación del efecto capilar
Para proceder a la reparación de cualquie- ra de los efectos ya mencionados, una vez eliminada la causa, se debe esperar la desa- parición de la humedad contenida en el ce- rramiento por medio de ventilación natural o artificial y una vez seca, se actuará depen-
diendo del tipo de lesión, ya sea una man- cha, problema de limpieza, o un depósito de agua. Si es de origen físico se tratará como lesión física y se actuará según lo indican las acciones de reparación de suciedades, y si es de origen químico, según el grado y de- pendiendo de la probable erosión, se susti- tuirá el revestimiento (Figuras 4.30 y 4.31).
Como medidas preventivas se deben adoptar todas aquellas que resulten posibles durante la ejecución y que prevengan la apa- rición de la lesión, de acuerdo con lo anota- do anteriormente.
¿Cómo impermeabilizar el suelo de una terraza? Si hay manchas en el suelo y en la parte inferior de los muros, lo más frecuente es que se deba a una evacuación defectuosa del agua acumulada por la lluvia. De esta manera, se filtra a los materiales de la esquina inferior formada por el suelo y el muro de cerramiento de la terraza. Para solucionarlo se debe restaurar o realizar el correcto desagüe, bien introduciendo más desagües o aumentando el diámetro de los existentes. Para impermeabilizar bastaría una imprimación de caucho en las zonas de riesgo o la colocación de una lámina imper- meable sobre la que se pavimentará de nuevo.
Recomendaciones
Durante el proceso del arranque de mu- ros desde la cimentación en la nueva cons- trucción es conveniente usar aditivos de tipo bituminoso en el mortero, para evitar que la pared posteriormente adsorba la humedad contenida en el terreno.
De manera preventiva, se recomienda:
• No construir en terrenos bajos o húme-
dos.
• Realizar sondeos previos del terreno
donde piensa edificarse (grados de hu- medad a distintas profundidades), dis- tancia a nivel freático – capa freática, etc.
• Preparar adecuadamente el terreno pro- tegiendo cimientos con geotextiles im- permeabilizantes.
• La realización de drenajes y pozos ab- sorbentes, para alejar el agua del sub- suelo de los cimientos.
ANTES DESPUÉS
Figura 4.29 Soluciones contra la humedad
129

Luis Humberto Casas Figueroa
Descascara- mientos
Sales
Olores Moho
Agua ascendente por capilaridad
Figura 4.30 Muro deteriorado
Sub – Base
Base
Repello
• Impermeabilizar el mortero de pega de • la cañería más o menos hasta un metro • de altura, con el fin de evitar que suba el agua por capilaridad.
• Alejar bajantes de aguas lluvias de los • cimientos.
Figura 4.31 Muro reparado
No hacer jardines junto a los cimientos. Utilización de mortero macroporoso con las propiedades de transpirabilidad y re- tención de sales al paso del agua.
Los patios del entorno de los edificios se deben conservar limpios.
Filtraciones por muros y ventanas
Filtraciones en cubierta
Metabolismo
Actividades
Humedad del terreno
Instalaciones
Tubería
Figura 4.32 Diferentes fuentes de humedad
130

Figura 4.33 Elementos de protección, encuentro entre muro y losa
Humedades
• Se debe mantener la pendiente de los patios para evitar charcos junto a la edi- ficación.
• El riego de los jardines no debe afectar a los muros de las edificaciones.
• Se debe conservar seco el entorno de las edificaciones.
• En países donde caiga nieve, ésta se debe retirar del entorno de la edificación a la mayor brevedad.
• En general, se debe conservar la seque- dad del entorno.
HumEdad por CondEnsaCión
Se trata de una humedad particular, por ser su aparición el resultado de la unión de varios factores físicos, concretamente la presión de vapor suficientemente alta y la temperatura suficientemente baja.
Para comprobar si se trata o no de un problema de condensación se pega con cinta adhesiva un trozo de papel de aluminio so- bre la superficie afectada. Si aparece vaho en la cara visible del aluminio, hay conden- sación. Estos procesos patológicos resultan a veces difíciles de diagnosticar, tanto por presentar síntomas comunes a otros tipos de humedades como por su naturaleza un tanto “intangible”, dado que involucran un proce- so en el que el vapor de agua del aire pasa a
estado líquido, afectando los elementos de cerramiento que constituyen la envolvente de la edificación.
La ventilación apropiada (continua y suave, o brusca y rápida, manteniendo la inercia del cerramiento), la adecuación de la temperatura interior, la estanqueidad y el aislamiento, son las bases para evitar que se produzca la condensación en las superficies, tanto horizontales como verticales.
Pero el vapor de agua se difunde a través de los materiales entre sus capas, ofreciendo mayor riesgo los cerramientos en contacto con ambientes más fríos. Así en estos, junto con el aislamiento térmico que controla las diferencias de temperatura, se ha de contro- lar la diferencia de presiones de vapor con la interposición de barreras que dejen el vapor de agua en las caras que no han alcanzado la temperatura de rocío. La humedad por con- densación no da lugar a confusiones cuan- do se produce en la superficie interior del cerramiento y ésta es impermeable; puesto que resulta un goteo inconfundible. Si dicha superficie es porosa, puede confundirse con capilaridad, filtración, humedad de obra e, incluso, accidental, según su localización, lo que obligará a un estudio de los gradien- tes de temperatura y la posible existencia de puentes térmicos. Dentro del espesor del cerramiento la confusión es más probable,
Zona húmeda Losa
Terminación de piso
Mortero para evitar quiebre de sello
Sello con retorno sobre el muro
Losa
Sello elástico
Tubo descarga
131
Figura 4.34 Elementos de protección, encuentro entre losa y tubería

Luis Humberto Casas Figueroa
Talud del terreno Canalización de aguas
Figura 4.35 Sistemas de protección y evacuación
sobre todo con las humedades accidentales, aunque su identificación es fácil cuando se trata de puentes térmicos, debido a su loca- lización tan precisa.
Para el caso de los muros o paredes con manchas de humedad será imprescindible determinar su origen, teniendo presente que la humedad de condensación es característi- ca de prácticamente todos los sótanos.
Evidencias
La sintomatología que es común hallar en este tipo de humedades está representa- da en: Presencia de agua (pequeñas gotas) en muros y ventanas con efecto lagrimeo, empañado interior de vidrios o cristales y espejos; si no se da una rápida solución pos-
teriormente se producen pequeñas manchas circulares en las superficies, aparición de colonias de mohos (hongos), etc., que pue- den producir infecciones respiratorias. Las humedades por condensación son comunes en zonas muy frías y poco soleadas, con un porcentaje de humedad ambiente alto y se producen por la diferencia de temperatura existente en el interior de la vivienda res- pecto al exterior, lo que acaba produciendo una condensación que es la que origina las citadas manchas.
Por ello, es muy importante prestar aten- ción a otra serie de factores concurrentes:
• Localización de los síntomas (ambien-
tes, elementos afectados, orientaciones) • Materialidad constructiva – aislamien-
132

Humedades
to (coeficientes de trasmitancia térmi- ca, existencia de barreras de vapor y de puentes térmicos)
• Condiciones climáticas (temperatura, humedad, asoleamiento, viento, precipi- taciones, etc.)
• Condiciones de uso (actividad, hábitos de ventilación, tipo de calefacción).
En determinadas situaciones, las hume- dades de condensación pueden resultar ge- neralizadas (por ejemplo en el caso de espa- cios con gran producción de vapor), o bien localizadas (en elementos con orientaciones desfavorables e insuficiente aislamiento tér- mico, puentes térmicos provocados por din- teles, vigas, columnas alojadas en muros, esquinas, etc.).
A veces, se busca en vano alguna falla exterior, y resulta que ésta no existe, porque en muchos casos sucede que los elementos de construcción, elaborados en concreto, son buenos conductores del calor, se enfrían tanto a causa de las bajas temperaturas exte- riores que la humedad atmosférica produci- da en el interior de la edificación por el solo hecho de hallarse ésta habitada se condensa en forma de gotitas en las superficies de mu- ros o paredes y cielo rasos. Es lo mismo que ocurre, con mayor evidencia, en los vidrios de las ventanas.
Si las manchas aparecen durante el pe- ríodo en el cual se utiliza calefacción en
los cielo rasos, vigas, dinteles de concreto, bordes junto a los marcos de las ventanas, y otros lugares cercanos a los paramentos ex- teriores, con seguridad la condensación es la causa de la humedad.
Los papeles pintados ennegrecidos alre- dedor de la ventana indican que hay hume- dad condensada porque el frío proveniente del exterior tiene allí, a través del marco de la ventana, un camino corto hasta la cara interna de la pared. A veces este lugar tan crítico está cubierto por un ancho listón ta- pajuntas, pero debajo de éste la humedad se condensa tanto como en el papel.
Para solucionar esto, en la próxima reno- vación del empapelado se deberá pegar, de- bajo de éste, en el lugar afectado, una placa aislante de poliestireno expandido.
El agua condensada en el interior de la edificación puede acarrear dificultades en el exterior. A veces, por ejemplo, la pintura de la fachada —cuya función principal es im- pedir el paso de la humedad hacia adentro— presenta ampollas y exfoliaciones porque al ser demasiado gruesa e impermeable evita también el paso de la humedad depositada en los capilares de la mampostería hacia el exterior. La pintura actúa entonces como una pantalla, debajo de la cual se condensa la humedad interna, que la levanta y destruye.
Para remediar esta situación se debe eli- minar la pintura existente y sustituirla por otra a la cal o similar, también hidrófuga,
133

Luis Humberto Casas Figueroa
pero que no cubre herméticamente la super- ficie de la pared. Igualmente puede producir humedad la falta de una buena capa aislante de la temperatura, confiando excesivamente en la capacidad que en ese sentido tienen los ladrillos huecos, pero el mortero de las jun- tas se constituye en un puente para el frío y aparecen marcas de agua en el revoque de ambas caras de la pared. En estos casos, lo que falta es un buen aislamiento térmico.
Anulación de las causas
Dado que las humedades por condensa- ción dependen no sólo de la composición de los elementos de cerramiento, muros y cu- bierta, sino de las condiciones higrotérmicas del espacio que envuelven, deberá analizar- se el conjunto antes de determinar cuál es el modo de actuación más adecuado.
De acuerdo con el tipo de humedad de condensación se determinarán las acciones:
De la condensación superficial interior
La reparación debe abordar la colocación de un aislamiento térmico que garantice los parámetros mínimos, según la zona climáti- ca, la carga interna del espacio y la máxima transmitancia del elemento (Figura 4.39).
Existen dos líneas distintas de actuación para este tipo de humedad; la primera, evi- tando que haya condensación, impidiendo que se alcance la temperatura de rocío sobre el muro, para lo cual se debe:
permeable que no se vea afectada por el agua que se condensa sobre ella y que permita su secado y limpieza con rela- tiva facilidad; esta acción contempla la preparación de la superficie para que el agua no le produzca lesión, puliendo el elemento a intervenir e impermeabili- zándolo. Naturalmente esta actuación aduce al tratamiento de materiales con superficies porosas, que no pueden ser tratadas por medio del camino anterior.
b. Proceder a impermeabilizar su superfi- cie si el espacio lo admite mediante la aplicación de un acabado liso o pulido.
De la condensación intersticial
Si existiendo un adecuado aislamiento del conjunto se producen humedades por condensaciones intersticiales, habrá que hacer un análisis de la presión de vapor y temperatura de cada una de las láminas que conforman el cerramiento, para saber dón- de se produce dicha condensación (Figuras 4.36, 4.37 y 4.38).
La actuación consiste en evitar que se al- cance la temperatura de rocío en algún pun- to del cerramiento.
Se tienen tres posibilidades para ello:
a. Aumentar la temperatura general en el interior de la sección del cerramiento.
Habrá que anular los puentes térmicos. b. Disminuir la temperatura de rocío en la misma sección. Se podrá utilizar una ba- rrera de vapor, en el caso de la conden- sación sobre tubería empotrada, habrá que protegerla con coquilla de espuma plástica o de fibra de vidrio, con barrera
de vapor exterior, y volver a tapar.
c. Disipar el vapor de agua dentro del ce- rramiento hacia el exterior donde se pro- duce la condensación. Para ello se intro- duce una cámara de aire en el interior del cerramiento, ventilada hacia el exte-
rior (fachadas y cubiertas ventiladas).
De la condensación higroscópica
Hay que deshacerse de las sales higros- cópicas contenidas en el acabado del cerra- miento.
a.
b.
Aumentar la temperatura superficial in- terior del cerramiento con la aplicación de una hoja exterior de material aislante, rellenando las cámaras de aire con espu- mas o colocando planchas aislantes por el interior del cerramiento.
Disminuir la presión de vapor de agua del espacio bajo el supuesto de que se preserve su uso, para lo cual queda como recurso, disipar dicho vapor mediante la ventilación natural o mecánica.
La segunda, adecuando la superficie del cerramiento para la posible condensación, para lo cual se debe:
a. Disponer de una superficie pulida e im-
134

Figura 4.36 Condensación superficial e intersticial
Humedades
Condensación superficial
Condensación intersticial
T° EXTERIOR T° DE ROCÍO
T° INTERIOR
T° DE ROCÍO
T° EXTERIOR
Condensación intersticial
T° INTERIOR T° DE ROCÍO
T° DE ROCÍO
Condensación superficial
Condensación superficial
T° INTERIOR T° DE ROCÍO
Condensación intersticial
T° INTERIOR T° DE ROCÍO
EXTERIOR
Pérdida de calor Puente térmico.
INTERIOR
a. b.
Para ello:
Eliminar la capa de repello o revoco que aloja las sales, demoliéndola y saneán- dola.
Proceder, con base en algún sistema con- trolado, a humedecer el repello o revoco para disolver las sales higroscópicas.
Figura 4.39 Puente térmico
requieren de una lámina interior que realice rotura térmica en la propia perfilería.
Los casos de manchas o desprendimien- tos sobre superficies porosas a causa de la condensación por el incremento del aisla- miento, o aumento de la ventilación, tendrán que repararse mediante la reposición de los acabados en cuestión. Si por el contrario la superficie interior ha sido impermeabiliza- da, dicha actuación constituye de por sí la reparación del efecto.
El tratamiento fundamental contra este tipo de humedad es mejorar las condiciones de ventilación de los espacios, para renovar la masa de aire y evitar el incremento de la humedad relativa. También es recomenda-
Reparación del efecto
La edificación necesita de un correcto aislamiento térmico de los elementos de cerramiento que están en contacto con el exterior, ya sean techos, muros y ventanas, mediante materiales para este fin colocados correctamente en las cámaras de ventilación o aislamiento y en las cubiertas; las ventanas
135
Figura 4.37 Condensación superficial e intersticial en cubierta
Figura 4.38 Condensación superficial e intersticial en clóset

Luis Humberto Casas Figueroa
ble en los casos posibles, sustituir los aca- bados con superficies de materiales de alta conductividad térmica por otros de mejores propiedades aislantes, de modo que se re- duzca la diferencia de temperatura entre el muro y el aire.
Recomendaciones
Se aconseja, siempre que se pueda, aislar o ventilar el espacio, o en su defecto el uso de deshumificadores, los cuales mejoran temporalmente los problemas de condensa- ción.
Para los casos de condensación super- ficial interior, se podrá aumentar la tempe- ratura interior a través de la superposición de elementos de aislamiento, teniendo en cuenta el grado de afectación de los mismos; para disminuirla, se optará por la adopción de ventilación natural o mecánica.
Cuando la temperatura interna de la pa- red alcanza el punto de condensación, se forman gotas de agua. Estas gotas humede- cen los materiales de acabado y la solución para este problema sería una combinación de lo siguiente:
• Ventilación: Reducir la cantidad de va-
por de agua en el aire.
• Aislamiento: Evitar que el aire del inte-
rior alcance el punto de condensación.
• Retardante de vapor: Evitar que el aire penetre en la estructura de la edificación.
a. Ventilación. Hay dos formas posibles: ventilación natural y ventilación mecánica.
El proceso de ventilación natural implica la salida y entrada de aire a la edificación. Puede llevarse a cabo a través de ventanas, ventiladores y pozos de aire. No olvidar que se debe adaptar la ventilación al tipo de acti- vidades que se realizan en cada ambiente en particular. Bañarse, cocinar y lavar la ropa producen más humedad que otras activida- des por lo que es necesario evacuar la hume- dad de la edificación para obtener un clima interior agradable (Figuras 4.40, 4.41, 4.42 y 4.43).
La ventilación mecánica implica la salida y entrada de aire en la edificación por me- dios mecánicos. Los sistemas de ventilación mecánica están equipados con motores eléc- tricos que activan ventiladores; el aire es puesto en movimiento y es renovado en toda la edificación. Los sistemas de ventilación mecánica aseguran la circulación permanen- te del aire dentro de él; gracias al nivel de adaptación del aire puro, la circulación no depende de condiciones climáticas externas. El objetivo del sistema es siempre lograr un equilibrio entre la eficiencia del equipo (su- ficiente aire puro, suficiente movimiento de aire) y una pérdida mínima de calor.
b. Aislamiento. Una vez que está debida- mente instalado, y siempre que el material tenga las características y el grosor adecua-
136

do, éste eliminará los problemas de con- densación en superficies frías. El material colocado deberá por lo tanto minimizar el riesgo de daños por agua en los muros y el cielo raso, brindar eficiencia térmica, la cual reduce pérdidas o incrementos de calor no deseados desde los equipos y tuberías. Esto resulta en un menor consumo de energía, cuentas de gas más baratas y una reducción en la transmisión de calor a través de los muros o paredes.
El aislamiento no sólo ayuda a contro- lar el flujo de calor en la edificación sino que permite controlar el movimiento de la humedad y vapor de agua que genera una familia, o el personal de una oficina durante sus actividades diarias.
c. Retardante de vapor. Para reducir la po- sibilidad de condensación en la parte inter- na del material de superficie se puede uti- lizar lana de vidrio como complemento al sistema aislante, la cual no sólo actúa como retardante de vapor, sino que brinda aisla- miento térmico y acústico.
La humedad relativa dentro de una edi- ficación dependerá del porcentaje de hume- dad del aire exterior, la frecuencia de venti- lación, el nivel al cual se pierde la humedad a través de los muros de ésta y el porcentaje de humedad que se incorpora al aire dentro de ella. El aire en el exterior depende de la estación de que se trate; así, la humedad re- lativa varía mucho de invierno a verano.
Para evitar que se presenten humedades por condensación suele también recomen- darse las siguientes acciones:
• Colocar en la cara caliente del elemento
una eventual barrera de vapor.
• Instalar en la cara fría del elemento ais- lantes térmicos, salvo que estos posean una elevada resistencia a la difusión del
vapor de agua.
• Posibilitar la eliminación de vapor de
agua hacia el exterior si las capas cerca- nas a la capa fría son de menos resisten- cia a la difusión del vapor. Sin embargo, la capa externa debe ser suficientemente impermeable a la lluvia.
• Colocar ventilación al exterior a todo ele-
Humedades
Figura 4.40 Ventilación cruzada
Figura 4.41 Incidencia del viento en la edificación
Figura 4.42 Extracción superior
Figura 4.43 Patios interiores
137

Luis Humberto Casas Figueroa
mento o actividad que pueda aportar va- por de agua al ambiente de la edificación (calefactores de gas, lavado, secado y planchado de ropas, cocina, duchas, etc.).
¿Pero cómo tratarla si no se tuvieron es- tas consideraciones a tiempo? Utilizando al- guno de los siguientes productos:
• Un revoque hidrófugo
• Pintura o barniz impermeabilizante
• Revoque monocomponente hidrófugo, a
base de dispersión de resinas sintéticas • Fibra de vidrio impregnada y reforzada con resinas acrílicas entre dos capas de
revoque hidrófugo
• Lámina de poliéster copolimerizado en-
tre dos capas de revoque hidrófugo.
Finalmente, ¿cómo pueden prevenirse las humedades por condensación? (Figura 4.44). A continuación se encuentran algunos consejos que pueden tenerse en cuenta para evitar que se produzca humedad por con- densaciones en las edificaciones:
• Garantizar la ventilación correcta y la
aireación de los espacios.
• En el caso de las habitaciones, es con-
veniente que posean ventilación cruzada interior, generando circulación y reno- vación de aire en todos los sectores de la vivienda (Figura 4.40).
• Un buen asoleamiento de la edificación disminuye posibles condensaciones.
• Toda actividad que pudiese generar va-
por de agua al ambiente de la vivienda, deberá tener ventilación hacia el exterior (calefactores de gas, lavado, secado y planchado de ropas, cocina, duchas, etc.).
• Evitar la formación de puentes térmicos en muros, pretiles, azoteas y techos.
• Disponer de buen sistema de calefac-
ción, erradicando estufas a butano.
• Correcto empleo de elementos aislantes,
ventilaciones y barreras de vapor.
• Si la humedad de las paredes se debe a la condensación, una vez limpia y seca, es preferible pintarla con pinturas especia-
les anticondensación.
HumEdad aCCidEntal o dE uso
Las filtraciones producto de las fugas en las redes no sólo afectan a la edificación y al usuario, sino que también pueden llegar a incidir en el suministro del agua potable en la ciudad en épocas de baja captación de la misma, por disminución del volumen de ésta en el sitio de la bocatoma.
Igualmente muchos de los procesos pa- tológicos que suelen presentarse en las edi- ficaciones y que limitan la vida útil de las partes del sistema hidrosanitario son pro- ducto de que no se haya tenido en cuenta el mantenimiento desde la etapa de proyecto, lo cual también dificulta la toma de decisio- nes en cuanto a la factibilidad de mantener, reparar o sustituir.
La prevención en este tipo de humedades es una de las más claras y sencillas; unas po- cas medidas sirven para evitar las causas de daños o deterioros que son de origen mecá- nico, debidas a acciones exteriores o esfuer- zos propios, y las de origen químico que ge- neran corrosión en elementos estructurales o no estructurales.
En las edificaciones se presentan filtra- ciones producto del funcionamiento u ope- ración de los sistemas y redes de abasteci- miento de agua potable, de evacuación de aguas servidas y de agua lluvia. Un buen porcentaje de estas filtraciones son causadas por los sistemas hidrosanitarios, debido a las fallas, a los desperfectos que en estos tienen lugar durante la prestación del servicio, y que al encontrarse generalmente soterrados o empotrados el usuario rara vez puede tener noción de su comportamiento hasta cuando se produce el fallo.
Muchas veces en los casos de filtracio- nes resulta más complicado detectar el pun- to preciso de las mismas que repararlo; esto se debe a que el agua impregna los muros y el relleno de los pisos o de los entrepisos, apareciendo las manchas en puntos alejados al sitio en donde se produjo la rotura de la tubería. La filtración se manifiesta con inter- mitencias en cuanto a valores alcanzados en distintos días y horas e igualmente las zonas
138

de aparición pueden ser más o menos exten- sas, con valores de humedad muy disímiles en cuanto a su distribución en los muros, pi- sos y losas, dado que ésta dependerá de su fuente.
Existen numerosos problemas de hume- dad originados en ingresos accidentales de agua producto de:
• Una rotura o fisura de una tubería, de las
uniones, de las ramificaciones con codos, tés, curvas etc., que generan filtraciones, debilitamiento de la superficie, abulta- miento, englobamiento de la pintura, eflorescencias y disgregación del mate- rial. En el peor de los casos es una entra- da franca de agua que se puede palpar.
• Los muros medianeros, la unión de mu- ros con techos con pendiente, el desbor- de de canales y bajantes.
• La unión entre la taza y el desagüe, la taza y el tanque de aparatos sanitarios (inodoros, bidés), la pérdida de sello o pastina en uniones horizontales de bañe-
ras, etc. que pueden ser causa también de humedad.
Cuando se tienen problemas de humedad hay que realizar un muy buen diagnóstico de éstos. Golpee la pared y escuche el ruido en derredor de la mancha, utilice un detec- tor de metales para identificar la presencia de tubos, o un detector de humedades, haga pruebas con agua, sea muy observador los días de lluvia, revise cada opción que se le ocurra antes de comenzar a romper. Sepa que una evidencia de humedad puede estar a muchos metros respecto de su origen. El agua corre pegada a diferentes conductos ya sean estos eléctricos, de comunicaciones o de aireación. Cuanto más claro se tenga el origen, más fácil será la estrategia para so- lucionarlo.
Evidencias
Las humedades accidentales o transito- rias se manifiestan por la aparición de man-
Figura 4.44 Protección frente a la humedad – Modos de eliminarla
Humedades
Evitar tender ropa dentro de la casa
Utilizar deshumidifi- cadores
Utilizar en los cerra- mientos materiales de poro abierto que per- mitan a la edificación “respirar”
Ventilar cuando se genere vapor de agua
Evitar generar vapor de agua innecesario
139

Luis Humberto Casas Figueroa
chas negras o blancas, o con polvo de hu- medad en muros y techos con forma circular alrededor del punto de rotura o manchas de forma alargada que coinciden con la direc- ción del conducto afectado. Si continúa la salida de agua, la mancha llegará a gotear en un punto que esté próximo a la rotura, oca- sionando destrucción de enlucidos, revocos y enfoscados, desprendimientos de partes dañadas por falta de adherencia en paramen- tos y cielo rasos con humedades, síntomas de disgregación superficial en morteros, sa- turación de la fábrica de ladrillo, aparición de eflorescencias por el transporte de sales desde el interior de los elementos lesionados a la superficie, putrefacción de la carpintería de madera. Si la situación no se corrige, el ingreso de agua en la edificación causa de- bilitamiento estructural y hasta puede pro- ducir fisuras, fracturas o desprendimientos.
Anulación de las causas
La solución a este tipo de humedad suele ser puntual: se localiza el sitio preciso de la filtración y se reconoce su causa para enton- ces proceder a su reparación. En ocasiones resulta ser una intervención sencilla, elimi- nar la obstrucción de un conducto, reem- plazarlo, etc., en otras ocasiones requiere trabajos de mayor envergadura como sus- tituciones parciales o totales que obligan a una reparación integral, con el cambio de todo el conjunto del sistema.
A continuación una guía para detectar posibles ingresos de humedad accidental en la edificación o en una de sus partes:
• Verifique si existe alguna gotera oculta.
Primero, cierre los grifos, desconecte to- dos los aparatos que requieren de agua y no utilice los inodoros por una hora. Luego, registre la lectura del medidor de agua. Si el indicador de caudal (botón giratorio romboidal o triangular) está girando o la lectura del medidor se ha modificado mientras no se ha utilizado agua, probablemente haya una tubería averiada.
• Si la posible fuga procede de la red sani- taria, chequee aparato por aparato, adi-
cionándole al agua azul de metileno o algún colorante para cuando la mancha aparezca nuevamente se pueda identifi- car de cuál aparato proviene la filtración.
• Verifique en los planos hidráulicos y sa- nitarios, si los tiene, el recorrido de las redes de cada uno de ellos en la edifi- cación o en la parte de ella donde se ha presentado la filtración o la posible fuga.
• Aísle los diferentes tramos, cierre las llaves de paso, analice la situación como si fuera un procedimiento científico. La presencia de agua puede manifestarse a gran distancia.
• Imagine los posibles recorridos. Sea mi- nucioso, observe y estudie qué sucede al día o días siguientes.
• No se deje guiar por personal que le in- dique como primera medida picar revo- ques o retirar baldosa o enchapes.
• Si sospecha de riegos excesivos, falta de mantenimiento en terrazas, cubiertas, etc. simule lo provocado con una man- guera y estudie el resultado. Vale más retrasar unos días los trabajos a renovar los acabados de toda la edificación.
• Analice los caudales, la época del año, los tiempos de aparición, el olor, el color del agua para imaginar su procedencia. Estudie los cambios en los linderos de las edificaciones.
• Analice las formas de los elementos de fachada. Es común el ingreso de agua cuando la película de agua que corre ver- ticalmente por un muro se encuentra re- pentinamente con una cornisa o reborde.
En el momento en que ya no exista hume- dad deben retirarse aquellos materiales que han perdido cohesión o están disgregados. Debe golpearse la superficie con el nudillo de los dedos de la mano; si suena hueco o se observa que el sonido difiere del material que está alrededor, retírelo, píquelo y rehá- galo. Luego de esto puede proceder como si fuera nuevo.
Las roturas de las tuberías de conducción de agua potable pueden ser producidas por la corrosión o el deterioro del material. Cuan-
140

Humedades
do ocurren con cierta frecuencia el único re- medio radical es su renovación, utilizando materiales incorruptibles como el cobre y el plástico.
En los países o regiones de invierno ri- guroso las roturas de las tuberías de conduc- ción de agua se producen frecuentemente como consecuencia del congelamiento del agua depositada en el interior de las mismas. Son afectadas en especial las tuberías empo- tradas en los muros o paredes exteriores, las colocadas en sótanos muy fríos, las válvulas y demás instalaciones ubicadas fuera de la edificación.
Las roturas pueden producirse en cual- quier momento del período frío, cuando la presión ejercida por el aumento de volumen del agua helada es mayor que la resistencia del metal del tubo. Pero muchas veces la ro- tura se nota recién hacia el final del invier- no, porque hasta entonces el hielo la man- tiene cerrada.
Si sólo están amenazados por la conge- lación algunos tramos de la tubería, éstos pueden vaciarse y cerrarse. Si ello no fuera posible, se abre un poco la válvula de salida para que el agua siga en movimiento y le sea así más difícil congelarse.
Las cajas de conexión o las que contie- nen válvulas, expuestas a la intemperie, se llenarán con un material aislante, como tur- ba o aserrín, y las cañerías en los sótanos se proveerán de un aislamiento térmico espe- cial o, por lo menos, se envolverán provisio-
nalmente con paja, frazadas o bolsas viejas. En el caso de los sótanos también debe cui- darse de cerrar bien las ventanas y obturar las rendijas.
Las tuberías congeladas deben deshelar- se lentamente y con cuidado, abriendo la válvula de salida y calentándolas desde ese punto con paños embebidos en agua caliente que se renuevan continuamente. Si se utiliza un soplete, se debe evitar que la tubería se rompa al ser sometida a las tensiones crea- das por las grandes diferencias de tempera- tura.
La eliminación de las causas estará asociada a su origen; puede ser por rotura por sobretensión, por acción mecánica o por corrosión.
a. Rotura por sobretensión. Si los con- ductos no han sido colocados con la holgu- ra suficiente para su correcta dilatación y contracción, habrá que introducirla una vez cambiada la pieza rota. La introducción de holgura es fundamental en el encuentro con elementos estructurales y en todo tipo de cruces, empalmes y piezas de encuentro en- tre los conductos de la red o redes.
b. Rotura por acción mecánica. Se trata de evitar la acción directa de los movimientos de la obra sobre el conducto. Habrá que pro- teger mediante elementos rígidos y protec- ciones metálicas.
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Luis Humberto Casas Figueroa
c. Rotura por efectos de corrosión. Se debe efectuar un estudio concreto de la cau- sa de la corrosión:
• Si se trata de un problema de constitu-
ción de la propia tubería, habrá que cam- biar todos los conductos que estén en la misma situación.
• Si el problema está en la aparición de un par galvánico, habrá que introducir un manguito aislante entre los dos elemen- tos que lo forman.
• Si la corrosión aparece por la superficie exterior del conducto por acumulación de humedad, se procederá a la limpie- za total de la superficie e independencia de toda la tubería de dichos ataques me- diante su protección con coquillas.
Reparación del efecto
Es costumbre reparar los daños produci- dos sin haber detectado el origen del proble- ma, craso error porque el goteo o la mancha con el tiempo volverán a presentarse debido a que la causa o las causas no han sido co- rregidas.
Anulada la causa o las causas se procede a reparar la superficie, teniendo en cuenta que para cada una de ellas se hayan corregi- do las acciones que las originaron; además de que previamente se haya impermeabili- zado la estructura o la base del soporte.
Recomendaciones
Las medidas de prevención en este tipo de humedad están orientadas a evitar que
Rotura
Figura 4.45 Unión rígida
Separadores
Figura 4.47 Reparación del efecto
Coquilla continua
Figura 4.46 Holgura en todos los sentidos
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se presenten lesiones o roturas de orden mecánico y químico, las primeras por ac- ciones externas o esfuerzos propios y las se- gundas por corrosión de los conductos.
a. De orden mecánico. En relación con las causas mecánicas producto de los mo- vimientos de los elementos constructivos adyacentes o de los movimientos de dilata- ción y contracción del propio conducto, la solución está en introducir una holgura su- ficiente entre el tubo y la sujeción; si ésta es continua y se encuentra empotrada en un elemento de cerramiento horizontal o verti- cal, la holgura se obtendrá mediante la ins- talación de una coquilla continua de espuma plástica de PVC o de fibra de vidrio, o inclu- so rígida que permite, por una parte, su di- latación y contracción y, por otra, que no se vea afectada por el movimiento que puedan tener los elementos de cerramiento.
Si la sujeción es puntual, la coquilla se instala bien sea en la abrazadera o en un ele- mento estructural, columna, viga o losa. En este caso se puede recurrir a colocar pasa- tubos en el momento de fundición del ele- mento; éstos pueden ser de PVC o de metal de diámetro mayor que el tubo o conducto. Cuando las tuberías están a la vista y por lo tanto al alcance de posibles impactos por el paso de personas o de vehículos hay que protegerlas de modo continuo; si están a ni- vel de piso con tuberías metálicas de mayor diámetro o puntual, si están sobre muros. En este caso la protección se puede reducir a las partes bajas mediante tubos de acero o de hierro fundido de diámetro mayor o por medio de rejas.
b. De orden químico. En relación con las causas de orden químico hay que diferen- ciar dos tipos de casos: las que tienen origen por una agresión externa o por una agresión interna. Para prevenir agresiones externas se debe proteger todos los tramos de la tubería contra la corrosión mediante el uso de pro- ductos fabricados con este fin, incluso se re- comienda que si la tubería va a estar embe- bida en mortero o en concreto también se le
proteja con este tipo de productos. Además de esta protección directa sobre la tubería es conveniente colocar una coquilla continua de espuma para evitar posibles contactos con materiales que sean agresivos y estén próximos a ellas, como el yeso. También hay que evitar el contacto directo de la tu- bería con las abrazaderas cuando estás sean metálicas, colocando aislantes entre ellas.
Para prevenir la corrosión interior pro- ducto de los fluidos que circulan a través de las tuberías o la posibilidad de que se pre- senten pares galvánicos se debe analizar, en primer lugar, la posible agresión química del fluido hacia la tubería para garantizar su ausencia e instalar manguitos aislantes entre los materiales metálicos de distinto poten- cial para que no exista ningún contacto entre ellos.
HumEdad dE obra
La coloración de los materiales, la fabri- cación de pastas y morteros, los concretos, etc., tienen un proceso de secado muy lento. Al ocupar la edificación sin haber concluido este proceso, la producción de vapor pro- pia del uso dificulta el secado; así mismo, la aplicación de revestimientos decorativos impermeables lo obstaculizan. Se pueden llegar a formar zonas húmedas, generalmen- te en caras inferiores de las losas de entrepi- so o de cubierta, por filtración y distribución de la humedad en ellas.
Este tipo de humedad se descarta en edificaciones no recientes, puesto que sólo puede aparecer al terminar la obra. No obs- tante, es fácil confundirla con humedades de condensación o de capilaridad, por lo que en estos casos se debe realizar un estudio acer- ca de la posibilidad de condensación y com- probar también la humedad por capilaridad. Como medida general, se debe asegurar que el cerramiento se mantenga seco durante 30 días después de terminado el secado, a pesar de seguir el espacio en uso o de presentarse un nuevo período de lluvias. Sólo entonces se podrá confirmar si la humedad era de obra o no.
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Humedades

Luis Humberto Casas Figueroa
El secado de las obras nuevas tarda a me- nudo más de lo que generalmente se supo- ne. De gran influencia, en este sentido, son la estación del año y el estado del tiempo durante la construcción, el espesor del com- ponente o elemento y el tipo de edificación. Hasta que la obra esté completamente seca pueden transcurrir un año.
Evidencias
Cuando hay humedad de obra no hay manchas aisladas, sino una inusitada hume- dad general: papeles pintados desprendidos; moho negruzco cerca de las paredes exte- riores y de los pisos; maderas hinchadas en las ventanas, puertas y muebles; enchapados alabeados, etc.
En los revestimientos, la humedad suele surgir como consecuencia de la aplicación de un acabado superficial antes de conseguir el secado suficiente del soporte; por lo tanto, por principio, la reparación se encaminará al adecuado secado de dicho cerramiento, ya sea éste horizontal o vertical a fin de alcan- zar su correcto equilibrio y posteriormente a reponer el acabado.
Anulación de las causas
Para efectos de reparación, el primer paso es analizar si el acabado debe o no elimi- narse; si la aplicación de dicho acabado se hizo con premura al tiempo de secado y tra- jo consigo la imposibilidad de aireamiento por la aplicación del revestimiento, el cual produjo una barrera, lo que debe hacerse es el correspondiente picado de la pintura o le- vantamiento de ésta, según proceda, dando lugar a que el secado se haga bien sea a tra- vés de ventilación natural o por ventilación artificial.
Para el proceso de secado hay que con- siderar: el grado de humedad existente, el tiempo de que se dispone para la reparación, el ambiente climático (humedad relativa), los medios económicos con que se cuenta.
Para los casos que no se considere indis- pensable el levantamiento del revestimien- to (sólo aconsejable en algunos enchapes), debe tenerse en cuenta que la intervención
puede no garantizar la eliminación completa de la humedad, por lo que resulta muy acon- sejable la exclusión parcial o total del reves- timiento de la zona afectada. Una vez co- nocido el porcentaje de humedad contenido y en función del material y tipo de pintura, podrá darse paso al secado a través de me- dios artificiales, con calefactores, deshumi- dificadores y electroósmosis o a través de la ventilación natural, mediante aireamiento.
a. Aireación natural: El tipo de secado por ventilación natural se realiza haciendo una serie de agujeros uniformemente dis- tribuidos en la zona húmeda, con los cua- les aumenta la superficie de evaporación y la aproxima al núcleo del elemento, donde suele estar más concentrada la humedad. Si la aireación es temporal, basta con el orifi- cio practicado directamente, que después se cubre al rehacer el acabado. Si se pretende dejar la aireación permanente deberemos in- troducir unos tubos perforados que permitan el secado continuo.
b. Secado artificial: El secado artificial se hace mediante la extracción acelerada de la humedad. Existen varios procedimientos, de los cuales los más corrientes son:
• Los calefactores: Que proyectan aire caliente sobre la superficie del cerra- miento.
• Los deshumidificadores: Que absor-

ben la humedad.
La electroósmosis: Que evita el ascen- so de agua de capilaridad y elimina la humedad a base de hacerla pasar a otro elemento en contacto con el cerramien- to, normalmente el terreno próximo, me- diante la creación de una “pila electroos- mótica”.
Para corregir la humedad de obra se tra- tará de acelerar el secado de la construcción mediante una calefacción exagerada, apar- tando además los muebles de las paredes unos 20 o 30 centímetros, para facilitar la circulación del aire caliente por las habita- ciones. Esto no significa, sin embargo, que
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deba exagerarse la ventilación de los am- bientes durante el tiempo seco.
El moho y las eflorescencias en el revo- que se eliminan cepillándolos reiteradamen- te en seco, y los papeles desprendidos se reponen después que todo se haya secado.
Hasta ahora, el mantenimiento y sanea- miento de edificaciones con problemas de humedades sólo se podía resolver mediante obra. Actualmente se ha desarrollado una nueva técnica de secado, que se basa en el principio físico de la electroósmosis, y per- mite solucionar los problemas de humedad ascendente sin ningún tipo de obra y sobre cualquier clase de material poroso, como hormigón, ladrillo, piedra natural o muros mixtos.
El principio de la electroósmosis dice que si se conecta una corriente eléctrica a los ex- tremos de un capilar, se desplaza el líquido del polo positivo al polo negativo. Este prin- cipio es aplicado por la técnica deshumidi- ficadora de muros de AQUAMAT®. Gracias a ello, el equipo deshumidificador AQUAMAT® es capaz de devolver la humedad a la tierra (Figura 4.48).
Para ello se carga el muro de energía po- sitiva, el polo negativo es la tierra. En cuanto se instala y activa esta técnica, comienzan a desplazarse las moléculas de agua de vuelta hacia la tierra. El agua fluye del muro, cuya carga es positiva, a través de los capilares, a la tierra, que hace de polo negativo, y el resto se evapora.
De esta manera se consigue secar los mu- ros, eliminando las humedades de capilari- dad en sótanos, plantas bajas y el suelo de la vivienda de manera definitiva. Esta nueva tecnología de AQUAMAT® permite la posibi- lidad de secar muros y sótanos, de manera fácil y sin obra.
Reparación del efecto
Al eliminar la causa de la lesión, se po- drá proceder a la corrección del efecto. Si se había optado por retirar el acabado afec- tado y causante de la lesión, basta con lim- piar y disponer la superficie que se va a re-
componer. Si se trata de un área localizada, la sugerencia es llegar a alguna junta, para resolver el aspecto estético de la zona tra- tada. De cualquier modo, la aplicación del nuevo acabado debe ceñirse a las normas de correcta ejecución y ajustarse a las especifi- caciones pertinentes.
La prevención consistirá en asegurarse de que el cerramiento en cuestión está sufi- cientemente seco cuando se le vaya a aplicar el acabado correspondiente.
HErramiEntas dE dEtECCión dE HumEdadEs
Para contribuir a la conservación de las edificaciones se han diseñado sistemas de detección de filtraciones de agua que son de gran ayuda para identificarlas. Estos siste- mas pueden ser activos o pasivos.
Sistemas pasivos de detección de filtraciones
Estos sistemas, también llamados “alar- mas de agua”, están diseñados para alertar sobre una posible filtración de agua. Se ca- racterizan por:
• Ser sistemas conformados por unidades
autónomas que funcionan con batería. Tienen un sensor de humedad en la parte inferior del equipo que activa la alarma cuando éste se humedece; la alarma pue- de ser sonora o lumínica (producir una luz intermitente).
• Los detectores de agua son económicos y fáciles de instalar. Se pueden colocar sobre el piso o montar sobre los muros.
• Deben ubicarse en zonas de alto riesgo como, por ejemplo, debajo de fregade- ros y cerca de los aparatos o equipos que utilizan agua.
• Este dispositivo es ventajoso sólo si hay alguien dentro de la edificación que es- cuche la alarma y actúe.
Los dispositivos que funcionan con batería necesitan ser verificados regularmente y las baterías deben remplazarse periódicamente.
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Humedades

Luis Humberto Casas Figueroa
Sistemas activos de detección de filtraciones de agua
Estos sistemas habitualmente generan algún tipo de alarma, pero también realizan una función que detendrá el flujo del agua a partir de una válvula de cierre y un me- dio para determinar que hay una gotera. La mayoría de los dispositivos usan sensores de humedad para detectar una filtración. Otros sistemas utilizan un sensor de caudal y un temporizador para determinar que algo está filtrando y que es necesario cerrar el agua. Un sistema activo de detección de filtracio- nes puede operar para un dispositivo indivi- dual o puede controlar toda una propiedad.
Sistemas para aparatos individuales.
Estos sistemas están diseñados para detec- tar una filtración en un aparato específico ya sea un electrodoméstico, como una lavadora de ropa o de platos, y en caso de que haya una gotera, cortan automáticamente el sumi- nistro de agua.
Dependiendo del tipo de dispositivo, este sistema se puede instalar sin necesidad de usar herramienta específica. Sin embargo, probablemente requiera de la asistencia de un plomero calificado.
Sistemas para toda la edificación. Los sistemas para toda la edificación cortan el servicio principal de agua al detectar una filtración; cuentan con una válvula de cie- rre que se instala en la tubería principal del suministro de agua; cuando detecta una go- tera, el sistema automáticamente corta el su- ministro de agua por completo.
Esta válvula generalmente requiere ser- vicio eléctrico de 115 voltios. Algunos mo- delos cuentan con una batería de emergencia cuando hay fallas en la energía. Por lo gene- ral, los sistemas de detección de filtración de agua para toda la edificación requieren de cuatro a seis horas para su instalación.
Algunos sistemas que utilizan sensores de filtraciones también tienen sensores de temperatura. Si la temperatura en el (los) sensor(es) de la edificación desciende por debajo de una temperatura específica, el sis- tema de detección enviará una alarma y ce- rrará la válvula de servicio para disminuir o prevenir los daños si las tuberías congeladas se revientan.
Para garantizar su buen funcionamiento se recomienda que periódicamente se rea- licen pruebas y limpiezas al dispositivo o sistema.
Figura 4.48 AQUAMAT®, deshumidificador de muros y sótanos
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